LOS QUE SOÑAMOS POR LA OREJA

BOLETÍN DE MÚSICA CUBANA ALTERNATIVA

 

Edición no. 26, enero de 2007

 

La presente publicación electrónica se apoya en una antigua y aún vigente tradición periodística: el derecho de cita. Los que soñamos por la oreja apela a colaboraciones originales para este boletín y a todo material informativo encontrado en los medios de comunicación, a propósito de promover y analizar lo concerniente a la escena de la Música Cubana Alternativa. Los textos aquí incluidos expresan las opiniones de sus autores, de las cuales no somos responsables.

 

CONTENIDO

 

PRESENTACIÓN

¡Saque usted sus propias conclusiones!

Por Joaquín Borges-Triana

 

CONCIERTO CUBANO

Música de Cuba y del Mundo: Nadie se va del todo

Por Joaquín Borges-Triana

 

CONVERSANDO CON

Papito Serguera: “Los Beatles no estuvieron prohibidos en Cuba”

Por Ernesto Juan Castellanos

Julio Fowler: “Soy el mismo de siempre y a la vez distinto”

Por Fernando (Archi) Rodríguez

William Vivanco: la trova jamás morirá

Por Susadny González Rodríguez

Gira por toda Cuba de Maracas y su grupo Otra Visión

Por José Luis Estrada Betancourt

Odisea. Entre cielo, sueños y abismo

Por Jorge Luis Hoyos

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Informaciones y comentarios acerca de…

Aniversarios musicales en el 2007, premio a Pablo Milanés, concierto de la familia López-Gavilán Junco, presentación de los hermanos Jorge Rivero Álvarez y Franco Rivero Bueno, confesiones de Abel Acosta, Taíma Orozco,, Gerardo Alfonso, Vionaika Martínez, María Elena Mendiola y Leonardo Acosta, nuevos discos de sello Colibrí, repercusiones de festival Longina, del concierto de Carlos Varela en el kart Marx y de la puesta de la Misa Cubana en Santiago, otro libro de Miriam Escudero sobre Esteban Salas, actuaciones del Cuarteto Alma en México, y mucho más.

 

EL OIDOR CRÍTICO

Longina, Festival Nacional de la Trova Joven

Por Bladimir Zamora Céspedes

Roberto Carcassés en Miami. Increíble: Exilio y criollos se juntan

Por Joe Noda

Una nueva entrega del maestro Walter Reiter

Por Leonardo Gell Fernández-Cueto

Concierto de Kelvis Ochoa. La Habana a todo color

Por Michel Hernández

 

DE PUÑO Y LETRA

Días corriendo

Pobre gente

Emigro

Bailando en la telaraña

Por Leonardo García

 

LA COMPACTOTECA

Reseña de los discos:

El gran tesoro de la música en Cuba (Varios intérpretes), Maketa de platino (Raúl Torres), Vania (Vania), Buscando mi lugar (Julio Fowler), La isla milagrosa (William Vivanco).

 

UNA IMAGEN POSIBLE

Una descarga por (y para) Leonardo Acosta

Por Michael H. Miranda

Marta Valdés: ¡Absoluta!

Por Raúl Fuillerat Alfonso

 

WHERE ARE YOU FROM ASERE?

In this issue

By Joaquín Borges-Triana

Havana Blues Jam 2006. Cuba holds its first blues festival

By Ernesto Juan Castellanos

Carlos Varela: The return of the woodcutter

By Michel Hernández

Longina ceduces

By José Luis Estrada Betancourt

Colibrí Record Label with 25 Discs for Cubadisco 2007

(Without author)

Ars Longa: A Completx Musical Architecture

(Without author)

Buscando mi lugar (Factoría Autor)

By George Beaumont

Ancient music within aged stones

By Gladys González, Malena Cordoví, Aydelin Vázquez and Yoel Lugones Vázquez

Wide open gate to guitar orchestras

By Pastor Batista Valdés

A Moisés who swings with music

(Without author)

Salsa star Delgado defects to the U.S.

By Agustin Gurza


 

PRESENTACIÓN

 

¡Saque usted sus propias conclusiones!

 

Con la velocidad de quienes andamos inmersos en montones de asuntos, rápido se nos ha ido el primer mes de este 2007. Para el mundillo intelectual cubano, los pasados días de enero han sido muy pero que muy cargaditos y la intensa actividad que ha generado el ciberespacio, con correos que van de aquí para allá y viceversa, ha dado lugar a lo que el humor popular –del que siempre hacemos gala por más fastidiados que estemos— ha bautizado como la “Revolución de los Emilios”.

 

Está claro para aquellos que han seguido la trayectoria de nuestro sencillo “bole” desde diciembre de 2004, que éste no es el sitio para involucrarse en polémicas y debates de ningún tipo. Empero, como que todo el mundo (o casi todo el mundo, que no es lo mismo pero es igual) con acceso a E-mail entre nuestros compatriotas artistas y escritores, dentro y fuera de Cuba, se han visto voluntaria o involuntariamente involucrados en el intercambio de criterios suscitado (de repente y aunque uno no lo haya pedido, un amigo nos manda un mensaje con el pronunciamiento de tal o más cual figura y nos recomienda que no dejemos de leerlo), uno se siente impulsado a decir algo, aunque resulte en extremo sencillo si se compara con la hondura conceptual registrada en algunos de los correos electrónicos producidos al calor de la también llamada "guerrita de los E-mails".

 

Así, lo primero que viene a la mente es un verso de Antonio Machado, asociado de inmediato a un fragmento de una canción de Carlos Varela. El poeta español alguna vez escribió algo que debería guiar cualquier diferendo de opiniones: Tu verdad, no; ¡la verdad!, y vamos juntos a buscarla. Del verso machadiano se desprende que la confrontación de ideas es el único sendero que nos conduce a encontrar un pedacito de verdad. Y en ese punto de la reflexión es donde aparece la evocación al tema “25 mil mentiras sobre la verdad”, de Carlos Varela, donde con total razón se expresa: La verdad de la verdad / es que nunca es una / ni la mía / ni la de él / ni la tuya.

 

De lo antes expuesto, como diría un comentarista en un muy popular programa dominical de la televisión cubana, “¡Saque usted sus propias conclusiones!”.

 

Joaquín Borges-Triana

 


 

CONCIERTO CUBANO

 

Músicos de Cuba y del mundo: Nadie se va del todo

 

Por Joaquín Borges-Triana

 

El tema del arte cubano llevado a cabo en el extranjero se viene considerando desde hace décadas, con atención particular al asunto de la producción literaria. En 1993, La Gaceta de Cuba inició un proyecto que, coordinado por Ambrosio Fornet, se conoció como los dossiers sobre la literatura de la diáspora. En un período de cinco años, la mencionada publicación nos entregó otros tantos dossiers dedicados a dar a conocer entre nosotros el quehacer de un grupo de autores cubanos, exponentes de distintos géneros, así como a divulgar parte de los argumentos que ellos aportan al debate en torno a sus vínculos con Cuba y su propia condición de exiliados o transterrados. [1]

 

Incluso, hace años que las editoriales del país han venido publicando la obra de escritores cubanos radicados en el extranjero y hasta se ha querido editar textos de figuras abiertamente declaradas en contra de la Revolución, como son los casos de Guillermo Cabrera Infante o Reinaldo Arenas, y si no se ha hecho, ha sido por la negativa de los propios autores o de sus albaceas literarios. Todo lo anterior contrasta con lo sucedido en la esfera de la música, que ha estado mucho más marcada por los embates políticos, tanto de uno como de otro lado, y que han llevado a que en Cuba esté prohibida una personalidad como la de Celia Cruz y que en Miami se impida la presentación de una artista como Rosita Fornés. Es probable que nunca se llegue a saber con certeza quién fue el que tiró la primera piedra, si los que afirmaron que el son se había ido de Cuba, o los que se negaron a admitir que quienes se marchaban del país continuaban siendo cubanos. Lo cierto es que ese alimentarse de negaciones recíprocas, al margen de las contradicciones políticas, le ha hecho mucho daño a nuestra cultura y en particular a la música, que por la condición de ser también una industria sufre presiones que no se dan en la literatura o las artes plásticas.

 

En semejante contexto, un fenómeno que por la repercusión y complejidad de sus distintas aristas ya va demandando de los investigadores un serio estudio es el de la diáspora desde inicios de los noventa de un muy nutrido grupo de músicos cubanos de las más diversas vertientes, investigación que de realizarse daría respuesta a una profunda necesidad tanto de información como de coherencia intelectual. Tales creadores se enfrentan al reto de hacer algo nuevo y no sólo recrear lo que una vez hicieron en Cuba. Un ensayista como Emilio Ichikawa (S.F.), prominente figura de la generación finisecular de nuestro país, en un texto suyo sobre el teatrista habanero Víctor Varela, admite que mantener, fuera del locus domiciliar, más allá del jardín fecundo, un nivel de inconformidad creativa que conduzca, una y otra vez, a la obra de arte, requiere una energía descomunal.

 

Me encuentro entre quienes consideran la fecha de 1991 como el momento que marca el éxodo que disipó la tensión entre el Estado y la intelligentsia contestataria de los años ochenta. [2] El hecho de que varios de los principales exponentes de la generación finisecular de creadores cubanos se hayan marchado del país y pasado a radicar en distintos puntos de la geografía internacional, tiene explicaciones no sólo de índole política e ideológica, sino también económica, artística y social. Ese es un fenómeno acerca del cual no se puede generalizar, absolutizar ni pensar que todos los que salieron de la isla lo hicieron por las mismas razones. En el aspecto político propiamente, fue el precio que algunos tuvieron que pagar, aun aquellos que nunca se caracterizaron por hablar en términos políticos ya que el asunto no les interesaba ni en su obra ni en su proyección social. Además, hay que tomar en cuenta lo relacionado con la contracción económica que impulsa a buscar alternativas para proseguir la creación personal y a veces, éstas aparecen en otros sitios allende los mares.

 

En la etapa en la cual un nutrido grupo de artistas provenientes de la generación de los ochenta van a residir en el extranjero, en varios casos es el período en que menos tocan en su obra aspectos que estén vinculados con la realidad política y social de Cuba. Aparecen los intereses o las tiranías del mercado y su poder tremendo, incalculable o ineludible a la hora de ordenar la producción artística, de inmediato los pone a crear en función del comercio. Había que vivir y así, abandonan los temas que vistos desde la perspectiva del lugar donde se establecen parecían localistas y ajenos a lo que (les) estaba sucediendo en dicho contexto. Rompen ahí con el discurso y las propuestas que habían hecho dentro de Cuba, lo cual demuestra que en todos ellos, esto no era un fenómeno orgánico a propósito de un proceso de concientización y en correspondencia con una voluntad coherente.

 

Ése es un hecho que ha de analizarse en su justa medida porque posee indiscutibles repercusiones. Dicha sangría para la cultura nacional registró un efecto de conmoción y ha incidido en distintas manifestaciones de nuestra música, como es el caso de la Canción Cubana Contemporánea, pues fue necesario restablecer los canales de promoción, las escalas de valores y hubo que dejar correr el tiempo para que otros artistas alcanzaran los niveles de reconocimiento que gozaban los que se fueron. La salida de un grupo de creadores, primero hacia México y después con otros rumbos, como España y Estados Unidos, ha de verse como un proceso natural en dicho momento y a tenor de las circunstancias que estaban pasando, la complejidad misma del fenómeno económico y social, los encontronazos que se habían dado en el plano político y artístico o sencillamente, el deseo también loable que tenían de buscar y experimentar con otros circuitos y zonas a los cuales llegar.

 

Es algo que también posee antecedentes en la historia de la música cubana y en general, en el devenir del arte en el país. Cabría recordar el traslado de numerosos músicos de nuestra tierra hacia México y Estados Unidos, durante los años cuarenta y cincuenta. Aunque con un enfoque un tanto desmedido e ideologizado, que –según mi apreciación— lo priva del equilibrio con el cual debe analizarse el asunto de la emigración de artistas y escritores entre nosotros, comenta Rolando Sánchez Mejías (2004: 4) a propósito del mapa imaginario de la literatura cubana en el suplemento Babelia del periódico español El País:

 

“No es lo mismo haberse marchado en la primera década que en la última. Hay quien maduró su estilo en el exilio, como Severo Sarduy y Reinaldo Arenas. Hay quien se fue con un estilo ya hecho y lo renovó, como Gastón Baquero. En Cuba el exilio ha sido sinónimo de renovación. Cuba hizo su literatura desde el exilio fundamentalmente: Martí, Heredia, Villaverde, Carpentier, (casi nunca vivió en Cuba), Piñera pasó 14 años en Argentina, Calver Casey y Novas Calvo no son cubanos en realidad.”

 

Una exégesis de lo acaecido en la cultura nacional durante las postrimerías del siglo XX y en especial entre la emergente generación de artistas e intelectuales de la isla tiene que tener en cuenta la incidencia en el país –para bien y/o para mal– de los procesos migratorios que se han producido en la etapa. Gracias a la dialéctica marxista con la que nos formaron en nuestra época de estudiantes, para gentes como yo es perfectamente comprensible la pertenencia a nuestra cultura en términos de entrada y salida y jamás se me ocurriría impugnar o excluir a nadie por el mero y simple hecho de pasar a vivir en otro lugar del mundo, ni pensar que por asumir semejante proceder, quienes lo hagan se transforman en extranjeros física o espiritualmente. Por ello, estudiar –en la medida de lo posible— la obra de los músicos cubanos transterrados, entretanto el Estado soluciona el problema de la debida promoción del quehacer de dichos creadores, es la forma que los cientistas sociales, y en particular los vinculados con el arte, poseen para aportar al conocimiento del desarrollo artístico cultural de la nación, hoy producido no sólo dentro de las fronteras locales de Cuba sino también allende los mares.

 

Hijos de la diáspora.-

 

La emigración, temporal o definitiva, como experiencia pedagógica, como aditamento instructivo, tiene un papel de mucha importancia en la producción sonora de un gran número de jóvenes jazzistas, rockeros, raperos, cantautores, ejecutantes de música clásica… que han pasado a radicarse a partir de la década anterior en diferentes sitios del mundo. La estancia en el extranjero y el contacto con mentalidades y culturas extrañas provocan en estos compositores e intérpretes un profundo sentimiento de nostalgia y de reafirmación de sus tradiciones autóctonas, que con posterioridad encuentran reflejo en su producción artística. He ahí la razón de por qué, por ejemplo, abundan canciones dedicadas a La Habana y se da una búsqueda en nuestras raíces por gente que antaño a su salida de Cuba sólo se proyectaba en expresiones del rock como el heavy metal o el grunge, y que ahora van a la fusión entre lo foráneo y lo puramente nacional.

 

La historia del arte cubano comprueba que la emigración hace que la mayoría de las personas se encierren en sus propias raíces. En muchos casos, la distancia idealiza a la Madre Patria. De ese idealismo nace la añoranza de los paisajes y de las gentes, de los cantos y de las danzas populares que componen el sustrato genuino de la cultura propia. Estos jóvenes músicos de nuestro país, en el presente afincados en sitios tan disímiles como España, México, Alemania, Estados Unidos, Italia, República Dominicana, Francia, Argentina, Finlandia, Japón, Suecia, Chile…, tomarán buena cuenta de los ritmos y de los giros melódicos de su amada tierra, transformándolos, adaptándolos e incluso, deconstruyéndolos hasta convertirlos en algo nuevo y distinto de lo precedente, tan brillante como sincero, y en cualquier caso, efectivo musicalmente.

 

Es por eso que en múltiples trabajos de representantes –residentes en el extranjero– de una manifestación como la Canción Cubana Contemporánea se percibe el intercambio entre elementos del discurso foráneo y otros procedentes de nuestra música tradicional, con frecuentes y muy atinadas incursiones por la guaracha, el bolero, el son, el feeling, el cha cha cha..., e influencias que van desde Matamoros a Juan Formell y Los Van Van, agrupación esta última que, a no dudar, ha legado la huella de mayor incidencia en la nueva sonoridad nacional emergente. Por tanto, si antes de marchar del país lo cubano como identidad se encontraba implícito en el lenguaje musical y se enfatizaban todas las influencias foráneas asimiladas, al estar fuera se incorporan nuevos paradigmas sonoros (world music, hip hop, house, techno) y en la mayoría de los casos, se acentúa lo cubano, lo cual hace que el discurso se criollice como rasgo distintivo y que, por otra parte, se favorezca la probabilidad de hallar un nicho específico en el mercado. En opinión de algunos investigadores del fenómeno, en lo anterior hay que buscar la explicación de la manifiesta predilección o el marcado interés por clasificar estilos interpretativos como Rockason, Son con Groove, Pop con Raíces, Soneo Urbano, etc.

 

Se puede concluir, entonces, que en la actualidad es imposible afirmar que lo que cierta zona de la crítica y de la promoción denomina Música Cubana Alternativa [3], se haga sólo dentro de los límites de nuestras fronteras geográficas. Muchas figuras claves para la historia de este movimiento han optado por radicarse en otros sitios del mundo. Tales creadores tienen una obra que por sus valores se inserta en lo más avanzado de nuestra producción cultural. Hoy, difundir la cultura cubana representa un concepto que significa muchas cosas y hay que partir del hecho de que es una sola, es decir, puede ser que se haga dentro del país o fuera del mismo. El lugar donde se radique es importante a los efectos del artista porque cuando éste está en su medio, en su tierra, tiene un vínculo más estrecho con su contexto natural que si se encuentra en un lugar de disímiles raíces al suyo. Martí, por ejemplo, fue un autor que vivió poco tiempo en Cuba y sin embargo, siempre estuvo muy ligado a nuestros problemas. La experiencia del Héroe de Dos Ríos o la del propio Heredia, otro grande de nuestras letras, demuestra que lo fundamental no es el escenario geográfico donde se mueva el creador sino la óptica con que aborde su nacionalidad.

 

La necesidad del estudio de lo llevado a cabo por los músicos cubanos que en el presente conforman parte de la diáspora [4] se puso de manifiesto con el hecho de que, en coincidencia con la conclusión del siglo XX, en materia de música –para muchos de manera sorprendente– en el segundo semestre del 2000 en lo concerniente a las propuestas sonoras facturadas por artistas cubanos, la mayor popularidad entre los ciudadanos de a pie en toda la isla la registró el grupo Orishas (residentes en Europa), con su disco A lo cubano (EMI Spain). [5] La repercusión de esta producción no sólo abarcó a los melómanos de dentro de nuestras fronteras sino resultó un fenómeno a escala internacional pues de dicho fonograma se vendieron 400 mil copias en 23 países. [6]

 

Asimismo, quien siga con atención el devenir de la música cubana en los últimos años, estará de acuerdo conmigo en que la invasión del pop es una realidad que se ha ido abriendo camino poquito a poco y que en ello, mucho a tenido que ver la huella, tanto en el público como entre los músicos de la isla, de los álbumes Mi poquita fe y Ni de aquí ni de allá, de David torrens, y de los discos acreditados a Amaury Gutiérrez, a saber: Amaury Gutiérrez, Piedras y flores y Se me pegó tu nombre, en ambos casos, un par de cantautores surgidos en lo que fuera la Nueva Trova y que pese a haber trabajado en nuestro país por años, la popularidad entre nosotros la han alcanzado a partir de afincarse en otras latitudes. [7] Lo mismo cabría expresarse de lo ocurrido con una figura como Pancho Céspedes (residente en México), todo un suceso en Cuba y en el mercado hispano de la canción al publicar su primer álbum; [8] o de Habana Abierta, la singular agrupación radicada en Madrid e integrada por amigos con similares experiencias, credos estéticos, influencias e intenciones artísticas, taller creativo que se ha destacado en la música popular cubana de los noventa hacia acá, en tanto su capacidad de hibridar lo nacional con adiciones y mezclas foráneas.

 

¿Pero cuál es la incidencia de estos músicos dentro del país? ¿En qué medida la diáspora les ha hecho perder o ganar mercado y público? Son preguntas que conllevan respuestas verdaderamente complejas y acerca de las cuales, no creo que todavía se pueda expresar una última palabra. Sí me gustaría reproducir aquí la opinión de alguien que vive en carne propia la condición de ser un músico emigrante, que ahora tiene que desarrollarse en una realidad distinta a aquella en la cual nació y se formó como artista. Éste es el criterio del cantautor Julio Fowler (2004):

 

“En Cuba la producción de discos no garantiza ventas; más bien representa posibilidades de acceso a espacios promocionales y performativos tanto dentro como fuera de la isla y un mejor acceso al público por lo que, se puede afirmar que, la diáspora no nos hace perder un mercado, en todo caso frustra la posibilidad de conquistar un interlocutor orgánico, una audiencia, un público con el que comunicarse y para el que habían sido concebidas y producidas las canciones; aunque el reciente éxito de Habana Abierta en la isla nos sitúa frente a una paradoja que nos hace cuestionar hasta qué punto con la diáspora se pierde aquel público y no todo lo contrario.”

 

Lo que sí resulta indiscutible es que la diáspora aleja a estos músicos de las condiciones en las que ellos surgieron como creadores y de las situaciones que modelaron vivencias y un discurso poético-musical común y diverso, y además los pone en contacto con circunstancias hasta entonces desconocidas para ellos. Así, tienen que someterse al imperio de las reglas de una sociedad regida por la ley de la oferta y la demanda, “para asimilar nuevas formas o modelos de encarar la cultura donde la mass media, el marketing, la moda… sopesan y definen la aparición de una nueva axiología de la obra”, como expresa Ernesto Fundora (2003) en la nota de presentación de Dale mambo, primer disco publicado por Julio Fowler. Porque lo cierto es que ya sea en México, España, Estados Unidos, Francia, Finlandia, Japón…, diríase que ningún músico de estos que hacen su carrera fuera de la isla, estará ajeno al mercado y a la variabilidad de sus dictados que, como bien se sabe, poco o nada tienen que ver con las pretensiones artísticas. Como admite el propio Fowler, algunos lo mirarán de reojo, unos le harán guiños, mientras que otros asumirán directamente su oscuro y extraño movimiento con miras a que la producción musical hecha por ellos, resulte rentable.

 

Las anteriores realidades obligan a roqueros, raperos, cantautores, jazzistas…, a diseñar nuevas estrategias en su proyección y por dicho camino, asimilan otras músicas y líricas, con miras a encontrar la fórmula que les permita establecer comunicación con un público, que en lo fundamental tiene vivencias diferentes a las suyas. Por el contrario de lo que opinan algunos estudiosos del conjunto de expresiones aupadas bajo el rótulo de Música Cubana Alternativa y que establecen diferencias entre los exponentes de la corriente que habitan dentro o fuera de Cuba, un análisis de las realidades a las que unos y otros tienen que enfrentarse en lo referido a las actuales tendencias en la comercialización de la música, lleva a determinar que desde contextos diferentes, en lo esencial se enfrentan a problemáticas comunes. Téngase en cuenta que la propuesta de ambos grupos difiere de lo esperado en buena parte del mercado internacional (en especial el europeo), donde mayoritariamente se posee como imagen de cubanía el sabor del son tradicional, la mulata, el tabaco, el ron, el panteón yorubá y demás estereotipos identitarios.

 

En una esfera como la de la Canción Cubana Contemporánea, Dennys Matos (2003/2004: 67-73) define una línea divisoria de carácter generacional entre los dos grupos que hoy accionan desde Cuba o el extranjero. Por su parte, Julio Fowler (2004: 255-263) considera que de existir una diferencia, la misma es esencialmente circunstancial, vivencial. En mi caso, me parece que tanto unos como otros han tenido que readecuar su discurso, a fin de tratar de lograr contratos discográficos y editoriales en un contexto bastante adverso para propuestas de corte propositivo y en una etapa en la que internacionalmente “lo cubano” en materia de música ha pasado por el filtro estereotipado de fonogramas como Mi tierra, de Gloria Estefan, y el Buenavista Social Club.

 

En un texto como éste, no se puede obviar el hecho de que las producciones discográficas de los creadores que a partir de los noventa se han integrado a la diáspora de la nación, con raras excepciones como la de David Torrens, no han circulado en la isla. A partir de algunas copias que han llegado a Cuba y merced los quemadores de discos es que se han reproducido las grabaciones entre los interesados. Por su parte, la radio apenas si ha difundido tales materiales, salvo en dos o tres programas. Así pues estamos ante una propuesta cuyo consumo, en lo fundamental, resulta minoritario. Es por ello que Humberto Manduley (S.F.: 23-24) escribe:

 

“¿Nos pone esto de nuevo ante el clásico dilema de que “nadie es profeta en su tierra”? ¿Qué sucede con esos creadores cuyos nexos con Cuba, por múltiples y no siempre políticas razones son eventuales?... Y es que en el mismo saco de Habana Abierta podríamos agregar nombres tan diversos como los de David Torrens, Orishas, Michel Peraza, Nilo Castillo, los ex-Superávit, Pedro Pablo Pedroso, Amaury Gutiérrez y muchos más; gente que labora en distintos estilos, del rap a la electroacústica, pero que al hacerlo en otras latitudes y no estar creados los mecanismos necesarios, provoca que sus trabajos se pierdan, tarden demasiado en llegarnos o no consigan trascender como su reconocida calidad lo amerita.”

 

Junto al grupo de los mencionados en la anterior cita, hay otros nombres que, afincados en diversos países, también conforman la nómina de artistas vinculados a la escena de la Música Cubana Alternativa. [9] Debe señalarse que salvo contadas excepciones, estos creadores no han alcanzado el gran éxito comercial, fenómeno que se hace extensivo a sus colegas de dentro del país. Incluso, algunas operaciones llevadas a cabo por una que otra transnacional de la industria discográfica para ubicar a compatriotas nuestros de esta escena (residentes fuera de Cuba) en el mercado internacional, no han producido los resultados económicos anhelados. Aunque en ello a veces ha incidido el ineficiente trabajo de tales compañías a la hora de promocionar un producto nuevo y desconocido, así como la indisciplina de algunos músicos (que no han crecido como individuos y asumen una actitud inmadura, reflejo del paternalismo al que la sociedad cubana ha malacostumbrado a sus hijos) a la hora de cumplir con las campañas promocionales diseñadas, para mí la causa fundamental de dicha situación está dada porque el público llamado a consumir propuestas de este corte es el nuestro, no sólo por la identificación con los ritmos musicales ejecutados por los intérpretes afiliados a la corriente, sino porque en el caso específico de las melodías con letras, en sus textos hay guiños y mensajes que únicamente podemos decodificar los cubanos.

 

La real comercialización de producciones como las hechas en los predios de la Canción Cubana Contemporánea, el rock, el pop, el hip hop…, sigue pendiente. Hoy, el melómano promedio en Cuba no puede comprar discos, al ser vendidos –por lo general– en moneda convertible. Dicho inconveniente empezará a solucionarse cuando pueda hablarse de la aparición de un verdadero mercado nacional para la cultura, con el suficiente grado de solidez como para que en él, productos como el disco, el libro, el cine o los procedentes de las artes plásticas, alcancen su realización económica con el dinero del destinatario natural para el cual están concebidos como creación artística. Para entonces, el nuestro será un mercado en extremo interesante para los exponentes de la Música Cubana Alternativa, atractivo por igual tanto para los artistas que vivan en el país como para los que moren en el extranjero. Mientras tanto, tampoco en materia de discos –y pese a determinadas peculiaridades que lo diferencian de otras manifestaciones del arte– ha de hablarse de un mercado nacional con todas las de la ley, sino de uno en el que los cubanos participamos en calidad de exportadores del producto fonográfico hacia el mercado internacional o el de fronteras, y no en términos de consumidores, pues intervenimos en la oferta y no en la demanda.

 

El Sonido de Miami.-

 

Asociado al fenómeno de la diáspora, un tema en torno al cual poco se ha hablado en el espacio académico o en los medios de comunicación de la isla y que, sin embargo, merece de por sí solo un estudio por las disímiles implicaciones que va registrando, es el de lo que se conoce como el Sonido de Miami [10] y que, curiosamente, pese a haber transitado por senderos diferentes a los recorridos por la Música Cubana Alternativa, tiene una resultante sonora que le aproxima a ésta en virtud de poseer un origen común y de apelar en ambos casos al procedimiento de la fusión entre toda clase de géneros y estilos, como expresión del pensamiento sociocultural de una época. Los antecedentes del Sonido de Miami se remontan a la década de los setenta. Por entonces, en la creación musical realizada por los cubanos radicados en La Florida, en opinión del ensayista y novelista Gustavo Pérez Firmat (2000: 120):

 

“El español era la lengua predominante, aunque el inglés empezaba a figurar con cierta regularidad. Igual se podía oír una canción sobre un hombre que visitaba a un santero para que le ayudara a encontrar su Rolex, que una versión en ritmo de guaguancó de "can't get enough of your love", de Barry White. Al principio tales hibridismos resultaban desconcertantes pero con el tiempo llegarían a ser un modo de vida.”

 

Entre las primeras agrupaciones que apuntan al cambio figuran bandas que se movían en lo que vendría a ser una suerte de escena underground cubana de Miami. Dos grupos son considerados por los estudiosos del tema como los pioneros de la movida, los Coke y los Antiques, que tocaban en fiestas privadas. Su repertorio se armaba a partir de interpretar versiones de piezas clásicas dentro del formato de una banda de rock de la época, algo que –por cierto– los asemejaba a lo que por esos años estaba ocurriendo dentro de Cuba. Los Coke y los Antiques también ejecutaban composiciones que clasificaban en los parámetros del rock latino, de autores como Carlos Santana. Es fácil imaginar que con frecuencia las enrevesadas letras se tergiversaran; quienes hemos vivido la etapa mimética de acercamiento al rock sabemos que tales confusiones en los textos de canciones de moda poco o nada importan a la fanaticada y que, por el contrario, añaden encanto y singularidad a la interpretación.

 

Importante en el decursar del Sonido de Miami es la irrupción en el mundo de la música de Willy Chirino, quien comienza a grabar en 1974. Casi a la par con él sale a la palestra pública Carlos Oliva. Dos años después, Hansel y Raúl editan su primer disco y asimismo, lo hace el grupo Miami Sound Machine, que en 1977 logran tener su éxito inicial con "Renacer". En 1979 aparece la banda Clouds (Nubes) con el título "¡Llegamos!" Todos ellos proponen un cambio musical. Estos grupos tuvieron que enfrentar el problema de la difusión. Si bien su música era popular en bodas, quinces y discotecas, casi no se transmitía por la radio. La Súper Q, una estación que durante mucho tiempo pudo escucharse en Cuba a través de la señal de FM, fue la primera emisora en promoverlos. Un listado de los principales exponentes del Sonido de Miami debería incluir a Willy Chirino, Clouds, el Conjunto Impacto, Hansel y Raúl, Carlos Oliva y Los Sobrinos del Juez (también conocidos por su nombre inglés, The Judge's Nephews), Gloria Estefan y The Miami Sound Machine, Alma, la Orquesta Inmensidad, Elio Rodríguez, Chiko and The Man, y Miguel, Oscar y La Fantasía. Casi todos se organizaron a fines de los setenta y algunos todavía siguen actuando y grabando.

 

Entre los artistas que han conseguido una mayor resonancia en este movimiento figuran Hansel Martínez y Raúl Alfonso, quienes comienzan su carrera musical en Nueva York como las voces líderes del conjunto Charanga 76 y cuyo primer éxito fue "Soy", original de Willy Chirino. Al ir a Miami pasan a llamarse Hansel y Raúl y La Charanga, y luego Hansel y Raúl. Entre 1976 y 1989 graban una docena de discos. Representan la variante tradicional del Sonido de Miami y de cierta forma siguen la línea trazada por el sonero Roberto Torres y Los Jóvenes del Hierro; su música está fuertemente enraizada en los viejos patrones cubanos y recuerda las orquestas de los cincuenta, como la Aragón y Fajardo y Sus Estrellas. En el plano letrístico, sus textos evocan los tópicos del folklore de la isla: tarrudos, mujeres fondilludas, niños ilegítimos, homosexuales, esnobs de la alta sociedad. Son artistas que se decantaron por continuar aferrados a la tradición, para de ese modo armar un discurso que, si bien responde a antiguos modelos de hacer y a los que se le podría imputar estar desfasados en el tiempo, cuando se lleva a cabo correctamente (como es en el caso que nos ocupa) continúa siendo válido. Según Pérez Firmat (2000: 126-127):

 

“Hansel y Raúl no siempre le rinden culto a la nostalgia. Aunque no se aparten demasiado de las fórmulas cubanas, sus letras más interesantes reflejan las nuevas circunstancias de la vida en Estados Unidos. Al abordar estos temas, Hansel y Raúl expresan los valores y las preocupaciones de ese segmento del exilio más reacio a la asimilación. Si bien tratan asuntos de actualidad como la lotería de Florida, los amores interculturales, el divorcio, las factorías, la liberación de la mujer, siempre lo hacen desde un punto de vista "ciento por ciento cubano”.”

 

Son canciones que demuestran que las viejas normas y expectativas han perdido vigencia. Así, los hombres no mantienen a sus familias; las mujeres engañan a sus esposos; los hijos mascullan un lenguaje ininteligible; por ejemplo, el tema "María Teresa y Danilo" (grabado en 1985), que incluso gozara de cierta popularidad dentro de Cuba sin que la mayoría de quienes bailaban al ritmo de la pieza supiera que se trataba de artistas nativos del país, resulta una burla de la alta sociedad norteamericana, inspirada en la serie televisiva Dallas.

 

Una propuesta mucho más diversa es la de Willy Chirino [11], quien llega a Estados Unidos siendo un adolescente. La primera banda en la que se involucra fue un grupo de rock nombrado Willy Chirino and the Windjammer, con el que actuaba en diferentes recintos de la ciudad de Miami. En lo fundamental, la música realizada por este artista tiene una promoción de alcance local y está muy ligada a las vivencias y actitudes de cierto sector de los cubanos exiliados. De ahí que su obra posea un marcado acento político en contra de la Revolución. Compositor y multiinstrumentista, en 1974 debuta en el mercado discográfico con el título One man alone (Un hombre solo), un fonograma en el que ejecuta todos los instrumentos. De entonces a acá ha publicado más de una docena de álbumes. Ha experimentado con diversos géneros y formatos orquestales. Cuando su música asume tendencias nostálgicas o reiterativas, lo que hace es trasladar, traducir. Como creador que va a la par del tiempo que en suerte le ha tocado vivir, no se evade de las influencias foráneas. Probablemente, una de sus composiciones de mayor repercusión, tanto por el número de versiones que de la misma se han hecho como por el grado de popularidad que llegó a registrar, sea "Soy", un tema que capta los sentimientos de la comunidad cubana de Miami en un momento de su historia. Otras piezas suyas que por su excelente factura me han llamado la atención son “Zarabanda”, “Artista famoso”, “Ya viene llegando” y “La jinetera”, cuyo video clip (hecho por Ernesto Fundora) fue censurado en Miami y generó una gran polémica de orden estético, pero también político, en cuanto a las posibilidades reales de libertad de expresión en aquella sociedad.

 

Carlos Oliva, fundador y figura principal de Los Sobrinos del Juez, define el Sonido de Miami como una “salsa suave" que mezcla "jazz, música cubana, caribeña y rock" [12]. Por su parte, en opinión de los investigadores Thomas D. Boswell y James R. Curtis (1983: 141), el Sonido de Miami “quizá se describe mejor como una forma suave de salsa, en el que los elementos comerciales del rock y el jazz son más acentuados que en la salsa nacida en Nueva York.” A los componentes apuntados en los dos criterios citados anteriormente, habría que añadir, además, la música brasileña, cuya huella se percibe en muchos de estos trabajos.

 

Si existe una creación que por excelencia sintetiza los procesos de hibridación, interculturalidad, desterritorialización de la cultura, intertextualidad... que han tenido lugar entre los músicos de origen cubano residentes en Estados Unidos es una composición de Willy Chirino, que a la perfección encarna la mezcla musical y cultural del Sonido de Miami. Trátase de "Un tipo típico", pieza principal del disco Acuarela del Caribe (1989). La canción dibuja un autorretrato de toda una generación. El protagonista se considera "matamórico" y "chapotínico", o sea, con afición por la música popular cubana, pero tiene además una "veta de rocanrolero" que lo hace seguidor de Jimi Hendrix, los Beach Boys y los Beatles. En dependencia de su estado de ánimo se inclina hacia el son o el rock, sin poder definirse por uno u otro:

 

“El son montuno o el rock-and-roll, / no sé cuál es mejor. / Tengo dividido mi corazón / entre Tito Puente y los Rolling Stones.”

 

En verdad, como afirma Pérez Firmat (2000: 139):

 

“A lo largo de "Un tipo típico", pedacitos de "El son de la loma", "Tres lindas cubanas" y otras canciones cubanas se entremezclan con clásicos del rock-and-roll como "Tutti Frutti" y "Sergeant Pepper's lonely hearts club band". La selección de fragmentos no es casual, ya que Chirino escoge canciones cubanas que articulan la identidad nacional, lo cual hace que la mezcla desconcierte aún más.”

 

No son pocas las personas que se han preguntado las razones de por qué el Sonido de Miami, representado por el quehacer de gentes como Willy Chirino [13] o el dúo conformado por Hansel y Raúl, no ha conseguido interesar de manera mayoritaria al público norteamericano, a los hispanos que viven en ese país ni a los consumidores de música latina en otras latitudes, pese a la calidad artística de la propuesta y al hecho cierto de haber contado para su comercialización local y mundial con el respaldo de grandes transnacionales de la industria discográfica como la Sony. Una posible respuesta a dicha interrogante la encontramos en el criterio expresado por Enrique Fernández (1992) en cuanto a que la versión del World Beat [14] de Miami permanece demasiado fiel a sus orígenes como para atraer a oyentes de las demás nacionalidades. Ello vendría a corroborar la idea de que el mercado natural para este tipo de música es (y pienso que seguirá siéndolo) el de dentro de la Isla, donde el melómano de a pie se identifica con semejante sonoridad, como lo prueba el grado de popularidad registrado por las canciones de Willy Chirino en Cuba, no obstante a que sus discos no se distribuyen en el país, no es difundido por la radio o la televisión ni se ha presentado aquí en conciertos en vivo. Porque si bien los medios de comunicación no promocionan el arte de los cubanos residentes en el exterior que condenan la Revolución, también es verdad que el Estado no molesta a nadie por escuchar a todo volumen en su casa lo que uno quiera e incluso, se da la paradoja de que en la ambientación sonora de centros y actividades estatales se pasa la música censurada. He ahí una muestra de cómo han funcionado entre nosotros las dinámicas culturales.

 

El único grupo que ha hecho el tan anhelado cross-over [15] es Miami Sound Machine [16], que ha mediado de los ochenta llegó a ser uno de los de mayor popularidad en Estados Unidos. Surgidos en un primer momento bajo el nombre de Miami Latin Boys, en 1975 pasan a llamarse Miami Sound Machine. Integrado por el entonces baterista Emilio Estefan y la que tiempo más tarde sería su esposa, la vocalista Gloria María Fajardo (quien tras el matrimonio con Emilio cambia su apellido por el de Estefan), entre otros, ellos comenzaron amenizando fiestas privadas en los setenta. Se inician cultivando ese sonido suave con tendencias al pop característico de una vertiente del Sonido de Miami. Los primeros éxitos de la agrupación, puestos en circulación por la compañía discográfica CBS, fueron baladas cuyo único elemento latino era el idioma. Sus influencias venían de grupos norteamericanos. Eran temas insulsos que abordaban los esquemas comerciales, simple pop en español.

 

Fue sólo después de 10 años de existencia que Miami Sound Machine asume una identidad latina para ganar el mercado norteamericano. De una banda de rock suave en español se transformó en un ensamble de salsa suave en inglés. Poco a poco empezó a realizar grandes giras y a contar con numerosos seguidores en Estados Unidos, Latinoamérica, Europa y Japón. Un instante decisivo para su carrera se produce en 1984, cuando la agrupación firma un contrato con el sello Epic Records para grabar un primer fonograma en inglés, el titulado Eyes of innocence. La pieza “Dr. Beat”, perteneciente a dicho álbum, alcanzó un rotundo triunfo en países como Gran Bretaña. Aunque parezca contradictorio, el proceso de hispanización de Gloria Estefan y Miami Sound Machine comienza con la mundialmente conocida "Conga" (1985), grabada en el disco Primitive love. A pesar de ser interpretado en inglés, es éste el tema que le saca al grupo el sonido más cubano que hasta la fecha habían proyectado, en buena medida gracias al aporte, como arreglista, de ese extraordinario músico que es el holguinero Juanito Márquez. [17]

 

En opinión de diferentes estudiosos del asunto, la música del cross-over debe guiar paso a paso a los neófitos en la adquisición del nuevo ritmo, como garantía del éxito.

 

“De ahí que la letra de "Conga" mezcle datos con explicaciones, supliendo las respuestas a las interrogantes planteadas por la música. Cuando Estefan explica, "It's the rhythm of the islands" ("Es el ritmo de las islas"), las palabras son el pasaporte de la música, su visado de tránsito. Cuando asegura a sus oyentes, "No se preocupen si no saben bailar", está contrarrestando el temor a lo nuevo (Pérez Firmat 2000: 145).”

 

Si se realiza un desmontaje de esta pieza, se llegará a la conclusión de que “Conga" asigna sitios diferentes a cada cultura: Cuba en la cintura y Norteamérica en la voz. Coincido con Pérez Firmat en que el resultado de dicha operación es que Estefan puede desplazarse de una a otra cultura sin complicaciones, ya sea bailando como una cubana o explicando los pasos con un inglés perfecto. La diferencia entre "Un tipo típico" y "Conga" radica en el tipo de oyente: dime para quién cantas y te diré quién eres. Chirino no explica sino retrata, mientras que Gloria sabe separar lo cubano de lo norteamericano. Pese a estar cantada en inglés, "Conga" entronca a la perfección con el desarrollo que en nuestro país ha experimentado en los pasados últimos dos decenios la actual música popular. Para no pocos analistas del devenir de la cultura
cubano-americana, el biculturalismo de dicha composición es demasiado complaciente. Los otros éxitos cross-over de Miami Sound Machine durante los años
ochenta, como "Rhythm is going to get you" (1987) y "Oye mi canto" (1989), siguen la pauta de “Conga”, manejando sin tensiones o complejos los estereotipos latinos, pero pienso que artísticamente son mucho menos interesantes que aquel éxito de 1985.

 

De mayor grado de atracción son algunos trabajos de Gloria Estefan en su condición de solista, como por ejemplo la única canción de tema cubano de Into the light (1991), "Mama you can't go", que –como diría Pérez Firmat– (2000: 146) “ya no es una celebración de heat-feet-sweet-beat” o el CD Destiny (1996), un disco en el que predomina la fusión de ritmos y melodías de disímiles procedencias, desde los conformantes del lenguaje de la música pop hasta cantos afrocubanos de origen yorubá. Sucede que, por haber llegado a EEUU a muy temprana edad y formarse como una ciudadana norteamericana, cuando Gloria Estefan canta en inglés, resulta mucho más orgánica y auténtica que en sus interpretaciones en español. Por eso, no se incluyen aquí producciones suyas como su muy afamado álbum Mi tierra, de 1993 (Premio Grammy en 1994), o Abriendo puertas, de 1995, y que al siguiente año fuese galardonado con la máxima distinción de la National Academy of Recording Arts and Sciences (NARAS) de los Estados Unidos, porque los mismos no encajan dentro de los parámetros de hibridación compartidos por el Sonido de Miami y la Música Cubana Alternativa, sino que se enmarcan en el fenómeno del revival de lo tradicional y en especial del sonido de las décadas cuarenta y cincuenta que, además de discos como los de la Estefan, también pusiera de moda en medio planeta al Buenavista Social Club y toda su saga.

 

En una cuerda distinta pero con algunos puntos en común con la tendencia del Sonido de Miami, encontramos a quienes se proyectan dentro de los parámetros del pop norteamericano, que es cultivado por gente perteneciente a una generación más joven y que tiene como antecedentes lo hecho por cantantes como Luisa María Güell, las (hermanas) Diego, Lissette Álvarez y María Conchita Alonso. Son los casos de figuras como Martika, Jon Secada (promocionado por la industria estadounidense del ocio como un prototipo del latin lover) y Carlos Ponce. Hay otros artistas
cubano-americanos que entran en las coordenadas de hibridación a las cuales me he referido, pero que no se incluyen en el sonido de Miami. Entre ellos, sobresale la pianista Jeannette Romeu (hija del multiinstrumentista Armandito Sequeira Romeu), y que se conoce entre los seguidores de música electrónica como “Galaxy Girl”. Con una formación tanto clásica como jazzística, ella apuesta por un sonido que define como “e-pop” y que ha defendido en importantes festivales del género como Ultra y Cyberfest. [18]

 

También habría que mencionar a la formidable cantante y actriz Lourdes Simón, a los cantautores Pedro Tamayo, Carlos “Machito” Prieto, Elsten “Fulano” Torres, Mari Lauret, cuyos temas han sido interpretados entre otros por el villaclareño Pancho Céspedes, y Marisela Verena (esta última, realizadora de excelentes composiciones en el terreno de la música para niños), a los salseros Yanco Gómez Medina y su hermana Vanessa Formell Medina, y a los raperos Mellow Man Ace, Cypress Hill, Cuban Link y Pitbull. Aunque sea de pasada, hay que hacer alusión a algo nuevo que está ocurriendo en Miami de un tiempo a acá: me refiero a lo que se conoce como Rockstalgia y que consiste en que antiguos integrantes de bandas de rock que funcionaron en Cuba hace dos o tres décadas, ahora se han vuelto a reunir para interpretar el repertorio que antaño ejecutaban, o sea, versiones de temas clásicos del género y que se intentan reproducir lo más fiel posible a la grabación original [19]. Igualmente en Miami, lugar que no ha sido nada pródigo para acunar ensambles cubanos de rock, han empezado a crearse grupos con músicos radicados allí en fecha reciente y que en la década pasada, y hasta su cercana salida del país, se mantuvieron activos en la escena cubana de rock. Son los casos de Frosty fog, Fuenral for a Clown, Locoyo, Guajiro y G2.

 

Está claro que aquí no se ha querido incluir en este breve recuento de lo que acontece en una determinada zona estética de carácter propositivo (o al menos, cercano a la misma), entre los músicos cubanos radicados en Miami, a nombres que si bien tienen como base de operación dicha ciudad floridiana dado que viven allí y llevan adelante proyectos que de uno u otro modo se apartan de los cánones de sobra conocidos y se vinculan con la escena de la Música Cubana Alternativa, el origen de sus propuestas se remonta a los tiempos en que vivían en Cuba y como artistas son un resultado de nuestro medio cultural. [20] Por idéntica razón, tampoco en estas páginas se ha hablado de un grupo de importantes figuras que, afincadas en diversos puntos de la geografía de los Estados Unidos, por las características de su quehacer encajan a la perfección dentro de los parámetros del movimiento de la llamada Música Cubana Alternativa. [21] A fin de cuentas, como dice el trovador Frank Delgado en su muy popular tema entre los trovadictos, titulado “La otra orilla”:

 

“Bailando con Celia Cruz / oyendo a Willy Chirino / venerando al mismo santo / y con el mismo padrino. / Allá por la Sawesera / calle 8, Hialeah, / anda la media familia / que vive allá, en la otra orilla.”

 

Ni de aquí ni de allá.-

 

Son muchos los asuntos que, en relación con el fenómeno de la diáspora entre nuestros músicos, podrían ser objeto de estudio para futuras investigaciones y a los cuales no me he referido en el presente texto. Por mencionar sólo un par de ejemplos, sería muy interesante analizar las peculiaridades que, ante el cambio de contexto, asume la obra de exponentes nuestros del rap y que en el presente residen en el extranjero, como son los casos de Orishas, SBS y los mucho menos conocidos dentro del país, Don Dinero y Nilo Castillo, a pesar de que ambos cuentan ya con álbumes publicados, a saber: ¡Qué bolá! (Cuba Connection Records) y Guajiro del asfalto (Chewaka / Virgin Records); o responder a la pregunta de si debe considerarse parte integrante del movimiento de hip hop nacional y por consiguiente de nuestra cultura, lo hecho en spanglish por gentes como Yerba Buena y Siete Rayo o en inglés por algunos artistas cubano-americanos como Mellow Man Ace, Cypress Hill, Cuban Link y Pitbull, quienes a partir de una orientación que encaja dentro de las coordenadas de hibridación hoy muy al uso entre nosotros, desarrollan trabajos musicales en los que lo cubano se fusiona con disímiles géneros.

 

Aunque sea de forma breve, quiero aludir a una de las temáticas que en los últimos tiempos se reitera en muchos de los discos grabados por artistas que integran la comunidad cubana en el exterior, problemática que también resulta muy trabajada por músicos residentes en la isla. En numerosas composiciones, desde el punto de vista lírico, los textos abordan la fragmentación que para nuestra sociedad supone la diáspora, con enfoques muy intensos y desgarradores. Ha de tenerse en cuenta que la inmigración es uno de los grandes problemas de la contemporaneidad y tal vez, ése sea el tópico más inquietante y recurrente para estos creadores y aunque visto de maneras disímiles, como afirma julio Fowler (2004), “para todos será una experiencia capital y en algunos casos traumática, ya que en su centro gravita y se cuestiona el problema de la identidad.”

 

Vale la pena acudir a una idea expresada en el trabajo titulado “Canción Cubana Contemporánea. La luz, bróder, la luz” y que fuera publicado en la revista Temas
(Borges-Triana
: 2004):

 

“Hay que tener en cuenta que en la década de los noventa se producen determinados éxodos masivos y con ello, emigran sectores que no habían sido los típicos del proceso diaspórico cubano. Como se comprenderá, el distanciamiento entre seres queridos trae consigo una crisis tanto para los que se van como para los que se quedan. Desde distintos ángulos, hay muchísimas referencias a ese tópico, como en la pieza “Ni de aquí ni de allá”, que da nombre a uno de los discos de David Torrens y que pone sobre el tapete el estado en que se sienten no pocos artistas nuestros que, por cuestiones laborales, económicas o de cualquier otra índole, viven en el extranjero:

Yo no soy de aquí y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va, yo no soy de aquí, ah, ah y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va. Me acostumbraste a comer de tu mano cual perro manso y feliz de su dueño, chancleteando el mundo soy menos humano, ya no encuentro amor tan sano y si hoy me lo dan ya ni lo comprendo. Yo no soy de aquí y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va, yo no soy de aquí, ah, ah, y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va. Voy sin raíz, que se aferre a un lugar, no tengo dueño y soy dueño de nadie, tampoco tengo un amor donde anclar, yo no tengo a quien pagar, yo soy capitán en mi barco errante. Y cuando llegue la cuenta con soledad la he pagado. No hay beneficio sin precio, ni porvenir sin pasado. Yo no soy de aquí y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va, yo no soy de aquí, ah, ah, y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va. Rondan recuerdos de amores puros que se quedaron allá donde la inocencia con fe y ausencias me hago el futuro y cada paso será eco en mi conciencia. Y cuando llegue la cuenta con soledad la he pagado, no hay beneficio sin precio ni porvenir sin pasado, yo no soy de aquí y ya no soy de allá, no aprendo a vivir en el va y viene y va, viene y va viene y va. Where are you from asere? viene y va, por eso sé que no soy ni de aquí ni de allá.”

 

En la citada composición de David Torrens se realiza un cuestionamiento de la idea tradicional y dominante de identidad, fundamentada en lo geográfico, lo patrio y lo nacional. Algo por el estilo pudiera asegurarse de “Pregunta primero”, canción de José Antonio Quesada escrita por él en Castelldefels, pequeña ciudad marina a unos treinta kilómetros de Barcelona y donde el autor de “Hoy mi Habana” vive en la actualidad:

 

“Dejaron sus vidas dejaron su ayer / con los pies cansados debieron correr / Rosa de los vientos sin mesa y mantel /
bajo otras lunas se les vio crecer. / Sobre la estatura de quién debió ver / que la vida es dura y linda a la vez / Por eso pregunta, pregunta otra vez, / anda, pregunta a tu abuelo de donde / se fue.

Coro: A remar, a remar, a remar, / todo el mundo a remar, a remar.”

 

En una misma línea de pensamiento, en una producción como el disco libro Art Bembé (Editorial Conspiradores), de Gema y Pavel, hecho a medio camino entre La Habana, New York y Madrid (ciudad ésta que en la práctica ha devenido centro emisor de mucha y buena música cubana de la más reciente), Pavel Urquiza –desde su condición como residente en la capital española converge en la reflexión sobre el asunto identitario y se pronuncia por la idea de que todos somos parte de una identidad común y global: la humana. Véase el siguiente fragmento de su tema “No te vayas”, rapeado por Telmary Díaz:

 

“Yo no creo que ninguna tierra sea tan pura ni tan santa / mira ese pelo, mira esos ojos, mira esos labios, mira esa piel / el pasaporte ya no tiene raza / amarillo, blanco, negro, rojo somos todos, todas las razas / la humanidad, esa es la única verdad / todo lo demás es vanidad, pura vanidad.”

 

Incluso, uno puede encontrar a músicos que hacen de la diáspora su arte poética. Ése es el caso de Adrián Morales, cantautor radicado en Barcelona. Su primer disco, Nómada (Ventilador Edicions), verdadera obra conceptual sobre el fenómeno de la emigración, es un álbum que aborda el asunto no sólo como un problema cubano sino de carácter universal. El mencionado CD viene a ser como un conjunto de fotografías del planeta con gente huyendo de todas partes. Muestra de ello es el tema “Ido”, en el que se defiende la tesis de que vivir fuera del país natal no significa la solución fácil de los problemas ni la satisfacción de los sueños personales y por ende, la inconformidad del hombre estallará en cualquier sitio de la Tierra:

 

“Tengo un hermano negro que huyó de Soweto / un latino en Miami ha soportado vivir / una geisha millonaria se suicida en Shangai / un niño me vende una piedra de Berlín / En La Habana la gente sigue tirándose al agua / Hay un barrio en Nueva York que lo controla / un samurai. Un indio no desea regresar a Atacama / lleva sus pulmones repletos de cuarzo Huyendo de todas partes vamos todos.”

 

Un malestar semejante se trasluce en Maketa de platino, producción discográfica de Raúl Torres, editada en 2006 y en la que este matancero (hoy residente en España) plasma sus inquietudes acerca de nuestra época y en particular, con respecto al fenómeno migratorio. En el álbum, el cantautor asume sin ambages su condición de emigrante, a partir de que es ésa su vivencia cotidiana como un extraño en una rica metrópoli. Así, el CD es portador de la pesadumbre y el drama social sufridos por el inmigrante, a través de una áspera crítica a la miseria humana. En este trabajo, como afirma Julio Fowler (2006), “asoma de forma rotunda y clara el rostro convulso de la inmigración; en algunas canciones de manera directa, explícita; en otras aparece evocada o como telón de fondo a alguna historia de amor o desamor.”

 

Otro disco que se instala en la perspectiva del hecho diaspórico es Buscando mi lugar, de Julio Fowler y salido al mercado en el 2006 a través de Factoría Autor. La canción “Pasándolo mal”, uno de los temas del fonograma, resulta destacable en dicho sentido, pues en el centro de su planteamiento se encuentra el drama de la inmigración y deja visible la fragilidad de las llamadas sociedades democráticas. A propósito de esa condición que él experimenta en carne propia, en una entrevista concedida a Dennys Matos (2006), Julio Fowler comenta:

 

“Somos esa tropa universal a los que se nos hace difícil o imposible, por una u otra causa, vivir en nuestros países de origen y también en los de acogida. Somos, como dice el pensador español Fernando Savater, los que "irrumpen desde el exterior en el círculo de identificación" de las sociedades opulentas, provocando la alarma política y social, engrosando así ese ejército de ciudadanos de segunda en busca de su lugar en el mundo.”

 

Una última cuestión. Aunque en comparación con etapas anteriores (todavía cercanas en el tiempo) hayamos avanzado un considerable trecho en cuanto a la aceptación oficial de que hoy la cultura cubana no sólo es la realizada dentro de nuestras fronteras geográficas y algunos artistas e intelectuales de la diáspora se presentan ante su público natural (cosa que les permite continuar alimentándose del Aleph, de la sustancia, de la savia nutriente que les dio razón de ser), aún sigue siendo en extremo politizado el asunto de promover o no a muchos de los músicos que residen fuera del país, prueba de lo cual es la prohibición a difundir en los medios de comunicación la obra de numerosos de estos artistas, que se hace manifiesto cuando, por ejemplo, se producen las nominaciones y otorgamientos del Premio Grammy Latino o en su versión tradicional, ocasión en que (con muy contadas excepciones) en nuestro contexto nada más se hace mención de los creadores que viven en la isla.

 

Una solución al problema de la integración de los músicos de la diáspora al desarrollo artístico cultural del país, la están aportando los propios creadores, por medio de la interacción entre artistas cubanos radicados tanto dentro como fuera de la isla, pero poseedores de una sensibilidad común con el espíritu de apostar por una concepción ecuménica acerca de lo musical. Tal vivificante tendencia se ha dado en producciones como el disco libro Art Bembé, de Gema y Pavel, o en el fonograma Haydée (EMI), grabado por Haydée Milanés (cantante que vive en Ciudad Habana) con canciones de Descemer Bueno y el acompañamiento de músicos cubanos que, como el propio Descemer, residen en Miami y New York. Semejante fenómeno (algo hasta hace poco impensable), además de ser reflejo del pensamiento sociocultural que se va imponiendo entre las nuevas generaciones de artistas e intelectuales de Cuba, es un llamado a la identificación de todos los nacidos en nuestra tierra, así como a echar abajo fronteras y extremas e internas incomprensiones. De ese modo se verifica que estos instrumentistas están unidos por idéntica sensibilidad epocal y en no pocos casos, por haber crecido juntos en nuestras escuelas de música.

 

Hoy, entre esa comunidad de artistas residentes dentro o fuera de Cuba, crece el número de los que apuestan por la necesidad de reconciliarnos desde la diferencia, desde la conjunción de imposibles, comunión de opuestos… porque cada día se torna más urgente comprender que (y esta es una conclusión a la que he llegado con amigos residentes en el exterior, como los cantautores Adrián Morales y Julio Fowler) en el ámbito de nuestra cultura no somos oponentes en lucha, digresión, separatismo, y exclusión sino en consecuencia, en concordancia, en unidad. NO se trata de rechazar a priori o desconocer (en el mejor de los casos) lo que nos viene de la “otra orilla” y viceversa. Todo lo contrario: sería cuestión de escucharnos por dentro, así como oír al que está de la acera de enfrente porque desde ambos hay una voz que inevitablemente habita al otro, existe en y desde el otro, desde el dolor y la fracción del cuerpo, el alma y el pensamiento, como dice la canción titulada “Separados por el agua”, compuesta e interpretada por Adrián Morales: “divididos por el agua / separados por el agua / limitados por el agua / y después de todo ¡siempre el agua!” Porque gústenos o no, en materia no únicamente de música sino de cultura en un sentido abarcador, en la actualidad hay que referirse a una Cuba transnacional, plural, políglota y transterritorial.

 

A tono con lo antes expuesto, a continuación se reproducen fragmentos de una carta abierta que el ensayista y poeta Víctor Fowler (2002) le escribiese al también ensayista e investigador Enrique Ubieta, a propósito del prólogo que éste hiciera como introducción a los textos compilados en la antología Vivir y pensar en Cuba, misiva que lamentablemente no ha sido publicada entre nosotros y se conoce a través de su circulación por el ciberespacio. Las palabras y el punto de vista de Fowler me parecen fundamentales a la hora de acercarnos a un fenómeno como el de los músicos cubanos que en el presente andan dispersos por los más increíbles rincones de nuestro planeta:

 

“Si el fin del socialismo histórico fue una debacle, también generó un inmenso espacio de meditación, de posiciones constructivas sobre la Nación y el sujeto, sobre los destinos, que el intelectual debe respetar puesto que son pensamiento hecho de sangre. Para nosotros, que permanecemos en Cuba, ha sido la oportunidad maravillosa de –sin el peso agobiante del marxismo– poder al fin pensar el marxismo; dado que el marxismo fue nuestra mundivisión y la Revolución la única forma concreta de estado que conocimos, toca ahora razonarlas, revelar su verdadera esencia, superarlas quizás. (…) Por ello, para mí, repito, la dialéctica de entrada-salida, posterior discusión-reingreso o no, es un principio innegociable. Ello sin contar que esas posiciones “otras” no son concebibles más que como el mismo inmenso abanico de posturas subjetivas que hacen a las personas permanecer, negociar, intercambiar su aceptación de la Revolución, el socialismo y el marxismo. Si bien existe una distinción geográfica radical cuando se toma el estar o no en Cuba como rasero, la situación cambia (se humaniza) cuando se le analiza desde lo que ambos grandes grupos aceptan o rechazan de los espacios en los que han decidido o podido insertarse. Por ello me parecen simples, y sí una manipulación (en el nivel de la teoría), las oposiciones que planteas según las cuales quienes van a vivir a otra geografía se convierten en extranjeros física o espiritualmente, así como aquella otra según la cual ellos “buscan” otra vida mientras los que permanecen adentro “se la juegan”. Creo que ambos buscan y se la juegan. No es un problema intelectual, sino de decenas de miles de historias de cubanos lavando platos, pasando frío, con dos o tres trabajos, tratando de insertarse en otras culturas y espacios sociales.”

 

Un corpus disperso y difuso.-

 

El hecho de que numerosos músicos nacidos y formados en Cuba, cultores de todos los géneros y estilos, en el presente se encuentren diseminados en múltiples naciones, pone a los investigadores de la cultura nacional ante un nuevo reto: ¿cómo saber que un creador de nuestro país, hoy residente en Japón o Finlandia, no publicó en la década pasada o está a punto de editar un disco genial, que marcará no sólo la música cubana sino hispanoamericana de los próximos años? Dicha fuerte realidad diaspórica hace concluir que la dispersión de la que somos testigos ya está cambiando la fisonomía de la música cubana y en el futuro incidirá en su valoración, en tanto se está conformando un corpus disperso y difuso, cuyos límites resultan muy difíciles de precisar. Ese corpus tiene que hallar su núcleo de contacto y concentración en la isla, por encima de prejuicios y dogmatismos de uno y otro signo ideológico.

 

Es obvio que se impone la necesidad de que en Cuba se dé el primer paso (todos sabemos que suele ser el más difícil) para que se empiece a estudiar –desde los distintos ángulos posibles— el amplísimo fenómeno de la música hecha por los cubanos en la diáspora, acción importante para difundir en nuestro contexto tales trabajos musicales de una forma mucho más orgánica y menos prejuiciada por razones extraartísticas. Ello cumpliría una doble función: sociocultural y psicosocial, dado que posibilitaría a tales músicos incorporarse al que es su ámbito mayor, el constituido por las audiencias de la isla, y al país le permitiría recobrar esos fragmentos de nuestra propia memoria colectiva, hoy dispersa en los más diversos rincones del mundo y escindida por el trauma recurrente de la diáspora.

 

Quizás, como ninguna otra manifestación, la música cubana facturada fuera de la isla (como también ocurre con la llevada a cabo dentro de las fronteras del territorio nacional) le ofrece a las ciencias sociales un campo para el análisis de cómo se producen los procesos de nacionalización de lo global y globalización de lo nacional. A fin de cuentas, la obra de estos creadores habla de una avidez esencial por los sonidos, ésa que no se detiene a pedir pasaportes, sino que digiere cuanto tengan de valioso para nutrir las ideas que asedian a los verdaderos artistas.

 

Notas.-

 

[1] Para mayor información sobre estos dossiers, ver Fornet: 1993, 1994, 1995, 1996, 1997 y 1998.

 

[2] En disímiles proyectos de distintas manifestaciones artísticas de finales de los ochenta, el arte fue más que en ningún otro momento de nuestra reciente historia, un elemento de movilización y confrontación de ideas, que pone de manifiesto problemáticas sociales y de la vida cotidiana en el Socialismo y provoca una revuelta en la institución arte, expresado en un intenso debate no sólo de orden estético, donde los creadores debieron asumir su propia defensa a través del discurso teórico, sino también específicamente político/ideológico.
Los incidentes alrededor del Proyecto Castillo de la Fuerza (1989) y la exposición El objeto esculturado (1990), representaron el clímax de la crisis en la relación entre el movimiento de la plástica de los ochenta y la institución arte. Hacia 1991, esos espacios en los que se iba fraguando un nuevo discurso, como los proyectos experimentales de la plástica, los literarios en el corte de una revista como Naranja Dulce o los musicales al estilo de la Peña de 13 y 8, abruptamente desaparecen.

Para mayor información, ver Nuez: 1991, Izquierdo: 1994, Somoza: 1990a, Somoza: 1990b, Herrera Isla: 1992 y Borges-Triana: 1994.

 

[3] Ver Borges-Triana: 2001.

 

[4] En sentido general, la música hecha por los cubanos en el extranjero a partir de 1959 hacia acá ha sido pobremente estudiada, con raras excepciones como Cristóbal Díaz Ayala (1999), tendencia dada no sólo en el país sino en los sitios donde se han asentado tales grupos de creadores. Esto llama la atención cuando se piensa que la música es la manifestación artística cubana de mayor incidencia a escala internacional y que otras expresiones como la literatura de la diáspora han generado copiosa bibliografía.

 

[5] Lo sucedido con esta agrupación pasará a la historia como uno de los mayores fiascos sufridos por las discográficas de nuestro país pues cuando dicho proyecto llevaba por nombre Amenaza (antes de su salida de Cuba para radicarse en Europa), ellos realizaron una maqueta, más o menos con los mismos temas incluidos en su popularísimo primer álbum, que aquí a nadie le interesó. He ahí un ejemplo de las cortas miras con las que en no pocas ocasiones se ha proyectado el esbozo de industria musical cubana ya que, si bien es casi seguro que de haberse grabado y comercializado dicho álbum por una de las disqueras del país, su éxito internacional no habría sido semejante al registrado con una transnacional de la esfera, resulta significativo que las personas encargadas de determinar en nuestro contexto si un fonograma tiene o no méritos para ser realizado, en su momento considerasen que la propuesta de Amenaza no reunía los requisitos para ello.

 

[6] Para mayor información, ver sitio web de Orishas:
www.orishas.com

 

[7] Aunque el caso requeriría por sí solo todo un comentario para intentar analizar los cambios que se producen en la obra de un artista que renuncia a determinados códigos ideoestéticos abrazados por él en una etapa de su vida, con miras a insertarse en el gran mercado de la música y con ello obtener ganancias respetables en virtud de la popularidad, no se puede soslayar que en el interés por la comercialización internacional del pop latino mucho tuvo que ver el éxito alcanzado por el cantautor cubano Donato Poveda tras la publicación en 1995 del disco Mar adentro, acreditado al dúo de Donato & Estéfano, un trabajo que tendría continuidad en los álbumes Entre la línea del bien y la línea del mal, de hombre a mujer, Lo mejor de Donato & Estéfano, hasta su más reciente producción en solitario bajo el título de Bohemio enamorado (BMG, 2002), un CD por el cual el compositor de ese clásico de la cancionística nacional de los ochenta que es “Como una campana” fuera nominado al Premio Grammy en la categoría de pop latino durante la emisión del certamen celebrada en febrero de 2003. Para mayor información acerca de las transformaciones en las composiciones de este creador, ver Pérez: 2005 y Poveda: 2005.

 

[8] En el momento en que se escribe el presente trabajo, tanto Amaury Gutiérrez como Pancho Céspedes están prohibidos en la radio cubana.

 

[9] Son los casos de gentes como los bajistas Pedro Luis Martínez, Diego Valdés, Yadán González, Luis Orlando Manresa, Felipe Cabrera, Alberto Pantaleón, José Antonio Acosta, Manuel Orza, Frank Sánchez, Alain Pérez, Ramón Vázquez, Omar Rodríguez, Yasser Morejón, Haruyoshi Mori, Félix Lorenzo, Lino García, Arián Suárez, Juan Pablo Domínguez y Ronald Morán; pianistas como Hilario Durán, Gabriel Hernández, Ramón Valle, Javier Gutiérrez (Caramelo), Juan Antonio Prada, Iván González (Melón), Ricardo Álvarez, Eddy Cardoza, Michel Ferré, Pepe Rivero, Carlos Sarmiento, José Antonio Rodríguez (Güicho), José Ramón Mestre, Yuri Wong, David Virelles, Alejandro del Valle, Chuchito Valdés (Jr.), Iván Bridón, Daniel Amat, Javier Masvidal u Omar Sosa; guitarristas como Carlos Luis, Julio César López, William Martínez, Irwin Díaz, Fito Crespo, Joel Bejerano, Norberto Rodríguez, Nan Sam, Víctor Navarrete, Dayán Abad, Landy Bernal, Amed Medina o Daniel Peraza; bateristas como Julio Barreto, Enrique González, Lukmil Pérez, Kiki Ferrer, Jorge Luis Barrios (El Piro), Fernando Favier, Líber Torriente, Calixto Oviedo, Daniel Moreno, Amhed Mitchel y Leonardo Ángel; agrupaciones como Havana, el quinteto de cuerdas Diapasón, el dúo de Gema Corredera y Pavel Urquiza y el cuarteto vocal femenino Gema Cuatro; vocalistas como David Monte, Nadia Nicola, Raúl Paz, Magileé Álvarez, Sonia Cornuchet, Lucrecia, Milada Milhet y Marilyn; cantautore(a)s como Rafael Quevedo, Adrián Morales, José Raúl García, José Antonio Quesada, Julio Fowler, José Luis Barba, Evaristo Machado, Rafael de la Torre, Liberto Suárez, Clodovaldo Parada, Milagros Piñera-Ibaceta, Gabriel Mejías, Alejandro Zayas Bazán, Alma Rosa, Niurka Curbelo, Fernando Rodríguez, Raúl Torres, Jorge Sanfiel, Janny, Frank González, Andy Villalón, Luis Alberto Barbería, Eugenio Carbonell, Alejandro Bernabeu, José Nicolás, Luis de la Cruz, Jorge Sánchez, José Luis Estrada, Tania Moreno, Athanai, Pancho Céspedes, Luis Enrique Muñiz, Emilio Ibáñez, Boris e Inti Garcés, Levis Aliaga, Raúl Cabrera, Ernesto Rodríguez, Miguel Ulises, Oscar Huerta, Livam, Ariel Cubillas, Alexis Méndez, Julio Hernández, Yhosvany Palma, Axel Milanés, Karel García y Carlos Lage; y los no menos importantes Inor Sotolongo, Moisés Porro y el desaparecido Miguel “Angá” Díaz (percusión), Osier Fleitas (saxofón y teclados), Carlos Puig y Aneiro Taño (trompeta y teclados), Manuel González Loyola (guitarra y teclados), Humberto Gómez Vera y Orlando Cuella (guitarra y bajo), Nicolás Reinoso, Fernando Acosta, Rafael Jenks "El Jimmy", Alexander Batista, Cándido Mijares, Félix Betancourt, Luis Denis, Tony Martínez, Luis Depestre, Nardy Castellini, Román Filiú, Irvin Acao, Carlos Averhoff (Jr) y Leandro Saint Hill (saxofón), Yoel Terry, Reinaldo Pérez y Ricardo Benítez (flauta), Yalica Jó e Ivette Falcón (violoncello), Santiago Jiménez, Omar Puente, Ricardo G. Lewis y Rubén Chaviano (violín) y Manuel Machado, Eric Sánchez, Amik Guerra, Rudy Vistel, Alexis Baró, Alexander Brown, Carlos Sarduy y Raúl “Lulo” Pérez (trompeta).

 

[10] Para la confección de estos apuntes he empleado como fuente principal de información el capítulo dedicado al Sonido de Miami en el libro Vidas en vilo. La cultura cubanoamericana, de Gustavo Pérez Firmat.

 

[11] En algún momento habrá que estudiar cómo se han alimentado y retroalimentado mutuamente, en cuanto a los modos de componer y de orquestar, los músicos cubanos residentes dentro o fuera del país. En esa hipotética investigación, un importante capítulo lo tendrá Willy Chirino y la huella de su quehacer en los artistas radicados en la isla. Por poner dos ejemplos, quien analice algunos temas del repertorio de ese excelente intérprete que es Jorge Luis Rojas (Rojitas) o del grupo popero denominado Cuarzo comprobará –en ambos casos– que en ellos está presente la influencia del tipo de merengue floridiano desarrollado por Willy, un rasgo distintivo de su estilo como creador y que deviene una de las principales líneas trabajadas en el Sonido de Miami. Asimismo, en el sentido contrario, o sea, el de la incidencia de la música realizada en Cuba en la de la diáspora, llamo la atención al hecho de que en su discografía, en repetidas ocasiones Chirino ha grabado piezas de compositores que viven en el espacio delimitado por nuestras fronteras geográficas.

 

[12] Consultar:

"Carlos Oliva y su formidable grupo musical": Alerta, 23 de marzo de 1987.

"Carlos Oliva. Precursor del Cross-over": Cartel, año 4, no. 3, 1992, pp. 2-5.

 

[13] Durante la emisión del Premio Grammy (en su variante tradicional) en el 2006, en la Categoría 62: Best Salsa/Merengue Album (Vocal or Instrumental), por primera vez Willy Chirino recibió este galardón, por su disco titulado Son del alma, publicado a través del sello Latinum Music.

 

[14] El término World Beat se utiliza en el caso de las hibridaciones entre el pop y las músicas locales bailables, en especial las de origen africano o afro-americano. Para mayor información, ver Feld 1994: 257-289.

 

[15] El término se refiere a aquellos artistas que, en virtud de ser personas con una formación bicultural, consiguen que su quehacer alcance el éxito comercial tanto en el mercado hispano como en el anglo dentro de los Estados Unidos.

 

[16]Es importante no confundir la agrupación Miami Sound Machine que tuviese como figura frontal a Gloria Estefan con el trío femenino denominado New Miami Sound Machine, integrado por Sohanny Gross, Lorena Pinot y Carla Ramírez. Bajo la batuta del productor Emilio Estefan y como una de las principales opciones por las que él apuesta en su nuevo sello fonográfico, esta formación se crea a tenor de que en medio de la crisis de la industria discográfica mundial, las hijas de Eva fueron las únicas, como colectivo, que pudieron adjudicarse cifras millonarias de ventas durante el 2002 y el 2003. Cuando se formula un simple análisis de lo que más se comercializó en el período, se concluye que no son una ni dos las féminas exitosas, sino todo un ejército que fue conformando una tendencia planetaria. Con el buen olfato para los negocios que siempre ha caracterizado a Emilio Estefan, en su condición de cazatalentos y de “eficiente” empresario se monta al carro de moda y le propone como producto al mercado tres chicas que rapean y cantan en inglés, para las cuales (si descontamos la pequeña variación incluida con la introducción de la palabra New) resucita un nombre que en el pasado reciente fuera un cheque abierto al portador.

 

[17] Pese a que el tema no ha sido estudiado, resultaría muy interesante analizar la repercusión que para la música hecha en Cuba a mediados de los ochenta tuvo una composición como “Conga”. Piénsese, si no, en el hecho de que un creador tan importante como Chucho Valdés repitió –en lo concerniente a la estructura morfológica– la misma fórmula de dicha pieza, en una creación suya titulada “El baile de Juanito” y que por entonces Irakere hiciera popular. De igual modo, en el primer disco de NG La Banda (agrupación que desde su aparición marcaría el rumbo de la música popular bailable en nuestro país), el formidable álbum titulado No te compliques, se trasluce la influencia del world beat con acento latino propuesto por Miami Sound Machine.

 

[18] Otros nombres imposibles de soslayar son los de los guitarristas Julio Fernández (integrante del grupo de jazz eléctrico Spyro Gyra), Allen David Jourgensen (de verdadero nombre Alejandro Fernández y perteneciente a las filas de Ministry, importante ensamble de rock industrial) y Juan García (miembro de Agent Steel y ex componente de bandas metaleras de origen californiano como Abattoir y Evildead); Mike Pinera (con experiencia en agrupaciones de rock como Blues Image, Iron Butterfly, Ramatam, The New Cactus Band y Alice Cooper); los bateristas Carlos Vega, Jimmy Marino, Adolfo Lazo, Eduardo Manduley, Roy Mayorga, Enrique Jardines y Dave Lombardo; los percusionistas Guille García y Luis Conte; el vocalista Roger Miret (hombre frontal de Agnostic Front, punteros dentro del hardcore); el teclista Lester Méndez; el cantante de soul Ish Ledesma; los bajistas Juan Croucier (ex integrante de Dokken y de Ratt, eminente grupo de hard rock), Víctor Miranda (entre otros trabajos, este instrumentista ha sido parte de la banda de respaldo del guitarrista Al di Meola), Jorge Casas (seleccionado por la revista Bass Player en 1994 como el Mejor Bajista Latino) y Rudy Sarzo (asociado a prestigiosos nombres de la escena metalera como Ozzy Osbourne, Quiet Riot y Whitesnake); el productor y compositor Rudy Pérez; Nuclear Valdez, roqueros; y los Mavericks, una agrupación de música country dirigida por Raúl Malo. Asimismo, están los casos de José Conde y su grupo Ola Fresca, con una discografía en la que sobresale el CD Ay! Qué rico (PiPiKi Records), y Jorge Moreno, lanzado al mercado con el álbum Moreno, producido por Maverick Música (compañía disquera de música en español, entonces propiedad de Madonna). En mayo de 2005, de forma independiente, Jorge publica el disco Moreno el segundo.

 

[19] Llama la atención el hecho de que una cosa similar viene ocurriendo dentro de la isla con viejas agrupaciones de rock como Los Kents, Dimensión Vertical, Los Tackson, Red X y Mágnum, que vivieron su período de esplendor en la escena underground cubana de los años sesenta, setenta y ochenta, y que al reaparecer gozan de una sorprendente popularidad no sólo entre sus contemporáneos de edad sino entre la novel generación de adictos al rock-and-roll. Para mayor información, ver Masvidal: 2004.

 

[20] Entre ellos, cabría mencionar a Ricardo Eddy Martínez (Edito), René Luis Toledo, Jorge Soler (Yoyi), Alfredo Pérez Triff, Ignacio Berroa, Carlos Gómez, Jorge Fernández (Pepino), Arturo Fuerte, Mike Pourcel, Juan Pablo Torres (fallecido en el 2005), Arturo Sandoval, Albita Rodríguez, Omar Pitalúa, los hermanos Donato y Roberto Poveda, Osvaldo Rodríguez, Ahmed Barroso (hijo), Hamadis Bayard, Raúl del Sol, Jorge Hernández, Manuel Valera (padre e hijo), Luis Alberto Ramírez, Martín Rojas, Tanya, Manuel Trujillo, Juan “Wickly” Nogueras, Omar Hernández, Ernesto Simpson, Marcelino Valdés, Jorge Luis Almarales, Lázaro Horta, Coqui y Leonardo García, Cristina Rebull, Manuel Camejo, Odalys Salinas (Oda), Alcides Herrera, Alexis “Pututi” Arce, José Ángel Navarro, Hilario Bell, Rey Guerra, Amaury Gutiérrez o el reformado grupo Garaje H.

 

[21] Son los casos de Paquito d’Rivera, Gonzalo Rubalcaba, Horacio “El negro Hernández, Oriente López, Carlos Averoff, Carlitos del Puerto (hijo), Jimy Branly, Descémer Bueno, Dafnis Prieto, Yosvany y Yunior Terry, Raúl Pineda, Jorge A. Pérez “Sagua”, José Armando Bola, Francisco José Mela, Charles Flores, Helio Villafranca, Tony Pérez, Osmany Paredes, Lisandro Alfredo Áreas Baró, Juan Carlos Formell, Axel Tosca Laugart, Ilmar Gavilán, Xiomara Laugart, Lilian García…

 

Bibliografía.-

 

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Otras Fuentes Consultadas.-

"Carlos Oliva y su formidable grupo musical". Alerta, 23 de marzo de 1987.

"Carlos Oliva. Precursor del Cross-over". Cartel, año 4, no. 3, 1992, pp. 2-5.

 

 


 

CONVERSANDO CON

 

 

Papito Serguera:

 

“Los Beatles no estuvieron prohibidos en Cuba"

 

Por Ernesto Juan Castellanos

 

A mi casa no entró la televisión hasta 1973. Y no por problemas en la antena ni deficiencias de la transmisión, sino porque fue en ese año cuando mi papá se ganó un Rubin 205 en blanco y negro por sus méritos laborales. Hasta ese momento me había conformado con mirar, sin ver nada en la pantalla, un Phillips de bombillos que solo servía para poner adornos de yeso y búcaros con flores sobre él. Y cuando se ganó, también por merecimiento sindical, un apartamento de microbrigadas en el reparto Bahía, tuvo la mejor excusa para donarlo a un vecino con iguales necesidades ornamentales. Entonces solo me interesaban los Muñe, las Aventuras, Caritas, Amigo y sus amiguitos, Variedades infantiles, Tía Tata, A jugar y La comedia silente.

 

Por mi exigua cultura radial y televisiva, cuando comencé a investigar cómo funcionaba en Cuba la promoción de lo que se conocía como “música popular”, sobre todo la anglófona, traté de localizar a los promotores musicales de aquellos años. Solo que muchos ya no estaban a mi alcance. Unos porque habían dejado el mundo de los pecadores, y otros porque vivían a 90 millas al norte. Pero aún quedaban algunos con memoria suficiente como para recordar aquellos años bajo el azote de mi acucioso cuestionario.

 

Tuve la gran suerte de localizar a Jorge Serguera. El nombre puede sonar ahora algo insípido y común, pero si aclaro que su nom de pluma es Papito Serguera, el director general del ICR entre 1966 y 1973, quizás comience a tomar matices, aunque sea con un cierto sabor amargo, en la memoria de muchos jóvenes de entonces, ahora cincuentones y sesentones. Porque Papito lleva una coletilla gris en su nombre: se dice que él fue quien prohibió a los Beatles en Cuba. Cuando lo llamé para pedirle una entrevista no sabía qué decirle. Quería evitar por todos los medios mencionar el asunto de la escultura de John Lennon y los comentarios populares de que él había sido el malhechor de la ley seca de la música popular anglófona. Ni loco. Ni siquiera me atreví a mencionar la palabra “Beatles”.

 

–¿Sobre qué es tu libro? –cuestionó con curiosidad del otro lado de la línea.

 

–Mm… sobre cultura y los medios masivos de difusión durante los años 60 –respondí, y me sentí enormemente orgulloso de no mentir.

 

–¿Y para cuándo quieres la entrevista? –preguntó con cierta inflexión entre conformidad y aprobación.

 

–¿Puede ser para mañana mismo? –aproveché sin titubeos el impulso de la conversación.

 

–Está bien, pero tiene que ser temprano.

 

Llegué tan temprano a su casa que aún estaba durmiendo. Como nunca lo había visto en mi vida, ni siquiera en fotos, supuse que iba a enfrentarme a un hombre gordo, senil, prepotente y fumador de tabacos. Pero no, aunque Papito tiene sesenta y nueve años, no aparenta tanta edad, no es gordo, es aceptablemente afable, tiene buen sentido del humor, y no fuma.

 

Cuando lo nombraron director general del ICR solo tenía treinta y tres años. Y ya había sido embajador de Cuba en Argelia y el Congo.

 

“En esa época mucha gente decía que yo era el embajador más joven del mundo –me comentó con orgullo–, aunque no he hecho de eso un mérito o un dato original de mi vida ni mucho menos”.

 

–Lo imagino como un muchacho con una extraordinaria y enérgica vocación por los medios y la cultura.

 

–Nada de eso. Yo no tenía experiencia anterior ni vocación alguna por los medios masivos, ni de escritor, ni de guionista, ni de director, ni de fotógrafo. A mí simplemente me pusieron a dirigir el ICR cuando concluí mi misión en África con un doble propósito: primero, teniendo en cuenta mi conocimiento general en el terreno de las humanidades y, segundo, por mi experiencia política en el trato de los problemas nacionales e internacionales.

 

Antes del triunfo de la Revolución, Papito Serguera se graduó de abogado. Era conocido por haber defendido varias causas políticas en los tribunales de urgencia en su natal Santiago de Cuba. El más importante de sus juicios fue la Causa 67, que inculpaba a los participantes en los alzamientos del 30 de noviembre de 1956 en Santiago, La Ermita y Puerto Padre, y a los expedicionarios del Granma capturados luego del desembarco del 2 de diciembre.

 

–Yo fui famoso en la audiencia de Santiago por acusar a Batista y decir que era él quien tenía que estar sentado en el banquillo de los acusados. Y junto con Lucas Morán le pedí el cadáver de Frank País a Salas Cañizares, quien había ido a buscarme la semana anterior al tribunal para matarme.

 

Poco después se exiló en los Estados Unidos, hasta que regresó a su país para unirse a la guerrilla de Fidel en la Sierra Maestra, donde obtuvo los grados de comandante del Ejército Rebelde antes triunfo de la Revolución en 1959. Siete años después, era el director general del Instituto Cubano de Radiodifusión.

 

–¿Quién lo precedió en la dirección del ICR?

 

–Los directores luego del triunfo revolucionario fueron, en orden, Carlos Franqui, Gregorio Ortega, Ramiro Puertas y Aurelio Martínez. Después comencé a dirigirlo yo.

 

–¿Cómo estaba estructurado ese organismo entonces?

 

–Cuando yo llegué no había realmente tal estructura organizativa. Tanto la radio como la televisión estaban entramadas de manera caótica. No existía una estructura de programas tampoco. Esa la establecían los propios directores de los programa. A ello había que añadir un vicio: esa falta de estructura y de organización dio lugar a una parcelación en la programación. Existía el programa de fulano, de fulana, de mengano y de esperancejo. Y ya eso era clásico.

 

»Quiere esto decir que lejos de responder a un proyecto cultural, la programación respondía a intereses personales, y ello generó problemas que luego fue difícil combatir y suprimir.

 

»Como tú comprenderás, la dirección de un aparato de aquella naturaleza no podía estar en manos de un solo hombre. Así, un grupo de compañeros y yo organizamos la estructura del ICR en pos de una mejor calidad de la programación. Y acabamos con el caudillismo, la jefatura, los dueños de programas y los males que persistían, que era muy fácil ver a dónde conducían. Si tú eras director de un espacio musical y venía una muchacha bonita a quien le gustaba cantar, tú sabes que eso terminaba en la cama. Había una cola enorme. Te puedes dar cuenta de que todo eso se prestaba a una cadena infinita de problemas, que incluso me atribuyeron a mí, porque la gente decía: “¡Papito acabó en el ICR!”

 

–Cuando me propuse entrevistarlo, mucha gente me dijo que usted nunca iba a aceptar porque era quien había prohibido a los Beatles.

 

–Mira, no fui yo quien prohibió a los Beatles, y te voy a hablar de eso más adelante.

 

La entonación de su respuesta me convenció de que había accedido a la entrevista preparado para discutir sobre el tema. Eso me hizo sentir más relajado y evaporó, por el momento, los temores que tenía en cuanto a la tensión que podía tomar la conversación cuando llegara el momento. No se molestó, pero tampoco me respondió de inmediato.

 

–Cuando yo comencé en el ICR, allí había mucho desorden, porque todo el mundo se sentía dueño de aquello. Y al yo tomar medidas para erradicar eso, se perjudicaron, como tú comprenderás, cientos de intereses. Y tantos intereses perjudicados no iban a quedarse callados. Esa contradicción, de la única manera que te la puedo explicar en una etapa en la que tuve que acabar con los intereses predominantes y establecer nuevas reglas de funcionamiento y organización, dio lugar a la desaparición de los mediocres. Algunos se fueron para los Estados Unidos, otros para sus casas y otros para otros ministerios.

 

–¿Y qué pasó con Silvio Rodríguez?

 

–Me atribuyen un incidente con Silvio, y es verdad que lo hubo. En primer lugar, Silvio tenía un programa en la televisión que se lo di yo: Mientras tanto. Él comenzaba y tenía calidad. Alberto Vera me había dicho que era bueno, como mismo lo eran miles de muchachos. No vayas tú a pensar que él era el único. Entonces lo consideré, y Moya, quien era el director de ese espacio, vino a hablar conmigo. “Bueno, está bien, vamos a hacer un programa así que se llame Mientras tanto.” También había hecho algo similar para Tata Güines, Felo Bergaza y Omara Portuondo. Lo pusimos en el canal 2 para levantar la televidencia de ese canal. Y pegó.

 

»En una ocasión, Silvio hizo una apología de los Beatles en el programa, no sé si fue porque Moya lo escribió en el guión. Y vino alguien y me lo dijo. ¡Si él estaba allí para tocar su guitarra y cantar sus canciones, ¿por qué tenía que buscarme líos con los Beatles?! ¡Que deje a los Beatles en paz! Dijo algo así como que él se inspiraba en ellos… Está bien, pero allí había una polémica muy seria, chico.

 

»Déjame decirte lo siguiente. Yo oigo a los Beatles y los he oído toda la vida. Ahora bien, había dirigentes nacionales que estaban en contra, no de ellos, sino de la llamada “música moderna”, que había cambiado los timbres y sonoridades de cuando éramos adolescentes. Y había otros que estaban en contra de la música cantada en inglés, porque según ellos deformaba la ideología. ¿Tú me entiendes, verdad? Era gente con mucha autoridad. Era una presión increíble, porque era una presión poderosa.

 

»No obstante, yo creé Radio Cordón de La Habana, una emisora que ponía música moderna el día entero. Luego surgió Nocturno, una idea de Ñico Hernández, recientemente fallecido. El programa más escuchado de música moderna en esa época era el que tenía Chucho Herrera, Sorpresa musical, y nunca nadie lo molestó. Ni a su programa ni a Nocturno.

 

»Lo que más se conoce es lo que me pasó con Silvio, que dicen que además me dedicó una canción. No sé si le puso “Nube gris”, “Nube negra”, “Ojalá”… una cosa de esas. Si me dedicó una canción, ¿qué le voy a hacer? Pasaré a la historia como el elemento en el que se inspiró Silvio Rodríguez para hacer una canción. Yo lamento mucho que Goethe no se haya inspirado en mí, porque yo no había nacido todavía. O Dostoievsky.

 

–¿Pero tanto lío por haber dado una simple opinión sobre los Beatles?

 

–Sí, chico. Si tú estás para cantar, no me des esos criterios. En un tema tan candente como era en esos momentos el de la música moderna, que tú te me bajes con una apología de los Beatles, y a través de un medio masivo, ¡y en vivo…! Si hubiera sido un programa grabado y hubiera tenido tiempo para corregirlo, le hubiera dicho: “se te fue la mano aquí”. Pero para entonces, desafortunadamente, ya existía una enemistad personal entre Silvio y yo.

 

»Alfredo Guevara, por su parte, que estaba en el ICAIC, hizo un grupo experimental de música y se llevó para allá a Leo Brouwer, a Silvio y a dos o tres más. Y parecía el protector frente a la agresividad y violencia cultural de Papito Serguera. No, chico, ni yo soy un violento cultural ni nunca he violentado culturalmente a nadie. Pero además, el primer hecho cultural en importancia de Cuba en el siglo XX es la Revolución Cubana, y su autor es Fidel Castro. Y yo soy parte activa de esa Revolución y comandante del Ejército Rebelde. Así que si vamos a hablar de cultura vamos a empezar por la Revolución. ¡Y yo estaba ahí desde el inicio, no es que me haya integrado después! Si el problema es la reacción cultural mía, eso estaba determinado por las normas políticas impuestas por el sistema educativo, deficiente o no, que había recibido en la provincia en que, afortunadamente o desafortunadamente, me tocó nacer, que es la del mambisado de Cuba.

 

El sentido del humor de Papito Serguera desapareció. Su tono y volumen de voz subieron a picos preocupantes. Me incliné ligeramente hacia atrás en mi sillón y realicé un discreto paneo visual en búsqueda de alguna salida de emergencia. Pero su próxima oración fue más suave, por fortuna, porque noté que los muros que rodean el patio de su casa estaban bastante altos.

 

–Que no me vengan con música moderna, ni antigua, ni contemporánea –continuó–, porque yo era un pequeño burguesito que bailaba con Frank Sinatra, Tony Bennet, Artie Shaw, Tommy Dorsey y Duke Ellington…, que era lo que se bailaba en mi época. Lo mismo bailaba un danzón que un son, un mambo, un rock and roll, o una conga en los carnavales. Yo no tengo predilección por ningún timbre musical, pero respeto los gustos de las personas. Así que no soy capaz de imponerte una música.

 

»Creo que fue una visión equivocada del problema por parte de algunos compañeros. Pero bien, uno también tiene que tener en cuenta eso, porque en la política tú no andas solo. Quiero decirte que en el problema mío de la dirección del ICR jamás interfirieron Fidel o Raúl. Ellos siempre respetaron mis puntos de vista, aunque a veces me plantearan algunas preocupaciones. Entonces estaba de moda aquella famosa cosa del diversionismo ideológico.

 

»Ahora, si plantean el problema desde posiciones de responsabilidad, también hay que oír mis argumentos. Pero eso nunca ha ocurrido, y aparezco yo como culpable sin haber sido nunca juzgado.

 

–¿Y cuando aquello a usted le gustaban el rock and roll y la música en inglés?

 

–¡Pero claro! Mira, yo vivía en Nueva York antes del triunfo de la Revolución y oía mucho rock and roll. Ahora, te estoy diciendo que el problema no se estaba planteando en el terreno de la música, sino de la política. Y yo no tenía nada que ver con eso, pero tenía que responder disciplinadamente a los problemas políticos, porque uno no es revolucionario impunemente.

 

»Ahora bien, ¿quieren discutir eso conmigo? ¡Pues vamos a discutirlo por la radio, la televisión o con la pluma en la mano si es necesario! ¡Que no me vengan con historias! Es muy fácil polemizar con alguna gente. Conmigo la cosa es diferente, porque ideas como estas las defendí en los tribunales, metido en veinte rollos cuando era abogado en la época de Batista, rodeado por fusiles y armas largas, y no les tuve miedo ni a él ni a sus secuaces, para que sepas cómo era el juego.

 

»¡Así que cómo tú te vas a aparecer aquí con eso de los Beatles! Yo que había hecho gárgaras con puntillas, eso para mí es hacer gárgaras con chocolate. ¿Qué es lo que pretenden: disminuirme, humillarme o desacreditarme? ¡Si persigues alguna de las tres y quieres sancionarme históricamente, vamos para la prensa pública y vamos a la polémica! Abre las páginas y vamos para la calle. Y no me estoy refiriendo a la máxima dirección de la política en Cuba, sino a aquellos que propagaron esos rumores.

 

Durante nuestra conversación había notado que Serguera usaba indistintamente la segunda persona del singular y la del plural, así que no pude deslindar si esta vez se estaba refiriendo directamente a mí. Pero como no me consideraba de los que propagaban aquellos rumores, porque cuando él era director del ICR yo era un niño feliz que disfrutaba más a los Yoyo que a los Beatles, le pregunté:

 

–¿Y usted escuchaba a los Beatles mientras estaban prohibidos?

 

–¡Los escuchaba y los sigo escuchando! Y quien te diga que no lo hacía te está diciendo mentiras.

 

»Mira, yo no quería usar calificativos para no ofender, pero lo que pasó con los Beatles y la música en inglés fue que el ICR era un medio que estaba monopolizado por gente de la pseudocultura.

 

–¿Y hasta cuándo estuvo dirigiendo ese medio pseudocultural?

 

–Hasta el año 73, y nunca más volví. Cuando he ido a ver a algún amigo mío lo he visto afuera, en la acera. Además, no me interesa. Supe que los estudios de P y 23 desaparecieron, los de Mazón y San Miguel también. Me enteré de que habían convertido esos estudios en oficinas. ¡Es increíble! Un estudio de televisión vale ciento y pico mil dólares y lleva una dificultad tecnológica que tú no te puedes imaginar. Sin embargo, muy fácilmente levantaron una pared, pusieron un buró, sacaron esto y aquello, y le metieron un falso techo.

 

–¿Por qué se fue del ICR?

 

–No, en política yo no me voy de ningún lugar; me van.

 

–Bueno, ¿por qué lo fueron?

 

–Me imagino que la presión de todos los intereses que dañé tiene que haber sido muy grande, porque esas cosas no ocurren impunemente. Pero no fue porque hubiera un error en específico.

 

–¿Y qué justificación le dieron para quitarlo de su puesto?

 

–Ninguna, pero tampoco la pedí. Solamente me dijeron que me iban a sustituir. Yo no tengo que discutir eso. Fue una decisión política y yo soy un hombre disciplinado. Nunca pedí una explicación porque a mí no hay que explicarme nada. Te estoy diciendo que si entré en este juego fue porque me lo propuse y acepto una disciplina: no puedo convertirme en un contestatario de algo que yo acepté. Ahora bien, no hay duda de que dirigir un medio masivo es conflictivo, no solamente en Cuba. En cualquier lugar que tú dirijas una emisora de radio y televisión te vas a buscar problemas. Es más fácil transar.

 

–Sin embargo, tengo entendido que en 1966, cuando usted comenzó a dirigir el ICR, ya se estaba produciendo un cambio en la política cultural y se estaba comenzando a divulgar algo de música en inglés.

 

–No, eso no es verdad. Al contrario, cuando yo llegué fue todo lo contrario. Mira, siempre se puso música en inglés, pero no había una prohibición por escrito. Lo que había era… Mira, chico, ¿quieres que te explique el origen del mal? El origen del mal está en que los problemas culturales, cuando se ven impactados por la política, conducen a errores. Ahora bien, los problemas políticos son fundamentales antes de los culturales. ¿Y qué ocurre? La defensa de la Revolución lleva a decisiones que son acertadas o desacertadas. Toda decisión en la política es coyuntural. Si no, hubiera una receta para la política como la hay para hacer un huevo frito.

 

»¿Qué ocurrió entonces? Se estableció la práctica –porque no fue una directiva o una resolución gubernamental– de que si un cantante se iba del país lo prohibían en la radio. Por eso, antes que los Beatles, los primeros prohibidos aquí fueron grandes cantantes cubanos como Orlando Vallejo, Celia Cruz y Olga Guillot. Pero no solamente pasó con cantantes, sino también con arreglistas formidables, que cuando se iban del país inmediatamente prohibían todas las canciones con arreglos suyos.

 

»La eliminación de todos esos artistas creó un vacío, porque eran gente de calidad. Y hubo que sustituirlos con otros de muy poca calidad o por muy poca gente de calidad. Eso provocaba una repetición, una reiteración, de músicos como Barbarito Diez y Elena Burke… y la gente se quejaba.

 

»Está bien, en un momento determinado, eso desempeñó un papel… ¡que se pudo haber suprimido después! Pero esa política perduró y, sin embargo, aún no se sabe quién es el culpable.

 

–¿Cómo era la política que definía qué se podía o no poner en la radio y la televisión?

 

–No existía tal política en la COR (Comisión de Orientación Revolucionaria), hoy DOR (Departamento de Orientación Revolucionaria). Esa tuve que elaborarla yo con la gente que me ayudó en la estructura del ICR.

 

–¿Y cuándo comenzó a desmembrarse esa situación?

 

–No lo sé. El problema es que aquello se convirtió en ley, en directiva, a lo mejor de la COR, a lo mejor del Partido Comunista de Cuba. Y hubo sanciones a los jóvenes, y hasta gente separada de la UJC y del PCC. Y ello también valía para el pelo largo. Ahora, ¿por qué me van a echar a mí la culpa del pelo largo, si no tengo nada que ver con eso, porque yo era de los barbudos y peludos de la Sierra Maestra? ¿Por qué la van a coger conmigo? ¿Por qué van a hacer recaer toda esa responsabilidad en Papito Serguera?

 

–¡Pero en el ICR tampoco dejaban que la gente tuviera el pelo largo!

 

–Coño, pero si te lo estoy diciendo. A mí me llamaban: “¡Oye, no puede ser!” ¿Y qué tú quieres que yo haga? Dime, ¿qué hubieras hecho tú? ¡Es increíble! Yo entré a La Habana el 8 de enero de 1959 con un pelo largo que me daba por aquí. Y lo mantuvimos así hasta que nos pelamos. El pelo largo y la barba los inventamos nosotros mismos, los rebeldes. Y de pronto aquello fue una prohibición… ¿Qué tiene que ver el pelo con la gente o con sus ideas? ¿No te das cuenta de que la contradicción era demasiado grande? Mira, yo tampoco perseguí homosexuales ni los mandé para las UMAP. ¿Por qué la van a coger conmigo?

 

»El mundo del arte y la cultura es muy complejo. Yo no creo que tenga carácter para lidiar con eso. Nunca me imaginé lo que era el ICR, porque si lo hubiera sabido, jamás hubiera aceptado su dirección.

 

»Pero te digo una cosa. Ni los Beatles, ni ningún grupo musical extranjero, estuvieron prohibidos en Cuba en mi tiempo. ¿Qué ocurrió? Los Beatles eran, de una manera o de otra, representantes de una música cuyas tonalidades habían cambiado en relación con las anteriores. Entonces, objetivamente, como ocurrió esto de Silvio, se me quiso ver a mí como un enemigo de la llamada “música moderna”.

 

»Ahora bien, los rumores no hay quien los detenga. Había instituciones para discutir eso. ¿Por qué no se va a esas instituciones de origen a pedirles una explicación? ¿Por qué van a decir que todo eso dependió de Serguera porque era el director del ICR? ¿Qué tengo yo que ver con eso? Vamos a hablar de manera institucional y a oírle a cada cual sus razones. A lo mejor vas a descubrir que yo era de los que estaba en contra de que se tomaran esas medidas. La música moderna se consideraba diversionismo ideológico. Y yo no inventé esa frase. Yo consideraba que eso era un error, un absurdo, un disparate, que la música no tiene barreras.

 

–Y si no estaba a favor de todo aquel absurdo, ¿por qué no trató de hacer entrar en razón a quienes pensaban que la música en inglés y el pelo largo eran síntomas de debilidad ideológica?

 

–Sí, lo hice, y aún conservo algunas cartas que escribí a altos dirigentes de este país donde yo doy mi opinión sobre el tema.

 

–¿Y le respondieron?

 

–No. Esas cosas no se responden.

 

13 de abril de 2001

 

Tomado del libro John Lennon en La Habana with a little help from my friends, Ediciones Unión, 2005.

 

Julio Fowler: “Soy el mismo de siempre y a la vez distinto”

 

Por Fernando (Archi) Rodríguez

 

Julio Fowler es en mi opinión uno de los tres creadores más representativos de una generación (1) tal vez la más inquieta, especialmente desde el punto de vista musical – de cantautores cubanos de los últimos treinta años. Julio, siguiendo el impulso generacional de sus contemporáneos ha preferido siempre transgredir las reglas de la melodía antes que las del verso y no ha escatimado en echar mano de cuanta tendencia novedosa resuene alrededor o se cruce por su camino, siempre y cuando sea compatible con sus derroteros estéticos. El pop, el jazz, el rock, el hip hop, han estado navegando constantemente entre las aguas de su creación, acomodándose al soplo de aire fresco que da la necesidad y el sentido del ritmo en la isla caribeña y que subyace en cada uno de sus temas. De todo eso y mucho más trata su segundo disco “Buscando mi lugar” – editado por el sello Factoría Autor y ya a la venta en toda España desde el pasado mes de Diciembre – y también esta entrevista.

 

P: ¿Este segundo disco tuyo, “Buscando mi lugar”, puede considerarse una extensión o una ruptura con los propósitos artísticos de tu primer trabajo discográfico?

 

R: Quiero pensar que se trata de una ruptura en varios sentidos; primero porque lidero la producción del mismo y luego porque vuelvo a proponer un discurso musical y sonoro menos complaciente si se quiere con la ortodoxia del mercado es decir, no me influiría el resultado que este nuevo trabajo pueda tener en el mercado y esa es una proyección que el anterior no tenía.

 

P: ¿Cuáles son los temas de la contemporaneidad que más te llaman la atención? ¿Han sido motivos de inspiración para tu disco?

 

R: Son varios, pero tal vez el que más refleja este disco es el tema de la diáspora, de la inmigración, de la fuga porque se trata de una experiencia que vivo en primera persona, incluso temas frecuentes como el amor en sus variantes, la soledad o la cuestión de la identidad están bastante ligados a estas vivencias de mis últimos años fuera de la isla.

 

P: De las tendencias más visibles que afloran en la escucha de tu último disco (pop, jazz, hip hop, entre otras) ¿cuál crees que lleva el mayor protagonismo?

 

R: Me gustaría pensar que el protagonista es la música, la canción en sí misma, que se trata de un disco de fusión, un collage donde se cruzan libremente todas las fronteras y se alternan y concilian sonidos, géneros o estilos…No es un disco de pop ni de jazz, ni de salsa, ni de funk ni mucho menos de hip hop; más bien es un disco de canciones que se apropia un poco de todas estas sonoridades para crear su propio horizonte; pero si se trata de clasificarlo, es cierto que hay un cierto empaque pop que lo acerca y familiariza con un mercado + amplio, más global.

 

P: De todos es sabido que el jazz es un género mucho más complejo y minoritario que el pop y curiosamente tus influencias tempranas – cuando vivías en la isla – estaban más relacionadas con el primero que con el segundo. Ahora en tu proyección actual creo percibir que sucede lo contrario ¿por qué?

 

R: Yo creo que esa re-orientación de mi música está relacionada con las circunstancias nuevas y particulares que comienzo a vivir aquí en España y el encuentro con una experiencia inédita para mí es decir, el encuentro con la industria discográfica y el mercado musical y su habitual lógica de consumo global en la que el pop es su corriente dominante. Esta experiencia en principio despertó mis expectativas y estimuló mis primeras apuestas, determinó incluso que modulara mi lenguaje musical hacia un sonido + pop y hacia una canción + light si lo prefieres.

 

P: ¿Volverías a reunirte con músicos de jazz – como hiciste durante algún tiempo en Cuba – para materializar un proyecto discográfico de esas características en el futuro?

 

R: ¡Por supuesto! Aunque en este disco me reúno con algunos músicos cubanos que vienen igualmente del jazz o lo practican eventualmente como José Mestre, Yuri Wong, Julito Montalvo, Carlos Puig pero con una decisión importante de explorar otros caminos… Fíjate qué bien, tu pregunta sin querer desnuda mi próxima aventura discográfica ja ja ja.

 

P: ¿En tu opinión, la canción de autor está reñida con determinados géneros como el pop, el rock, el hip hop, por poner solo algunos ejemplos?

 

R: Yo respeto las elecciones musicales y las militancias poéticas de cada creador pero al mismo tiempo creo que hay que desprenderse de unos cuantos clichés. El hecho de que hagas una canción con una estética alternativa a la ortodoxia del mercado es decir, más compleja poéticamente, comprometida o reflexiva no tiene por qué estar reñida con sonidos populares o lenguajes estandarizados como los que citas, de hecho muchos cantautores se nutren de esas tendencias. Recuerdo que en Cuba el Amaury Pérez del disco “No lo van a impedir” con aquella proposición de rock progresivo rompe un poco con la estética sonora que por esos años venía definiendo al movimiento de la nueva trova en Cuba. El modelo de cantautor que ha producido la isla en los últimos 30 años se distancia de los estereotipos del cantautor protesta que proliferó en los 60; ahí tienes el ejemplo de Amaury Gutiérrez, David Torrens, Pavel y Gema, los integrantes de Habana Abierta, Raúl Torres por ejemplo.

 

P: Al escuchar tu disco saltan al oído una serie de frases y vocablos de uso local en España. ¿Crees que a pesar de eso –incluyendo las influencias musicales de origen anglo— tu música se puede seguir catalogando como cubana?

 

R: Sinceramente me da igual…como si quieren catalogarla de marciana. Esa es una preocupación de puristas y chovinistas que no va conmigo. Yo soy un creador abierto al mundo y al componer no tengo en cuenta si lo que hago es cubano o no, no es mi problema ni me preocupa. Mi interés es hacer canciones de la manera + honesta posible, comunicar un sentimiento y comunicarme con los que me rodean de la manera + transparente y auténtica posible, no vender mi identidad; ya para eso hay gente.

 

P: ¿Existe un Julio Fowler de antes y otro de ahora – me refiero desde el punto de vista musical, intelectual y artístico – o es el mismo?

 

R: Soy el mismo de siempre y a la vez distinto. Piensa que aquí en Madrid he asimilado nuevas experiencias profesionales, artísticas, estéticas, sociales y humanas que de una manera u otra han enriquecido de forma positiva mi vida; ha sido una contribución, una suma tangible a mi conocimiento y persona. Por mi propia supervivencia como creador soy un artista curioso, abierto siempre a lo nuevo, a lo insólito para no perder esa capacidad de asombro que me hace estar vivo. Me gustan los retos, me gusta explorar nuevos horizontes y proponer si es posible algo que sorprenda...no soy lo que se dice un devoto militante del lenguaje sino más bien del oficio.

 

P: ¿Por qué apostaste por una producción colectiva en este disco y por qué pensaste en José Mestre y en Yuri Wong para esta empresa?

 

R: Me gusta trabajar en colectivo y sobre todo cuando cuentas con músicos y gente talentosa con experiencias diversas y afines a ti. Con Mestre, Yuri y también con Haruiroshi y Luis Enrique (que produjo el tema que compusimos juntos), comparto sensibilidad, inquietudes y gustos musicales comunes que vienen de la música cubana, el jazz, el pop. Sabía que con su aporte podía articular el universo sonoro que quería para este disco.

 

P: ¿La colaboración del cantante irlandés Garret Wall en el tema “Sueños”, que le da un toque muy especial (con el aporte bilingüe) al espíritu del disco, es algo fortuito o el comienzo de posibles trabajos en lo adelante?

 

R: Con Garrett llevo años colaborando, componiendo, adaptando sus canciones al español o las mías al inglés. Hay una relación de amistad y complicidad muy linda que fue, creo yo, favorable y benéfica para el disco. Seguro seguimos colaborando en el futuro; él me aporta una visión mucha más nítida del folk, del rock y el pop.

 

P: Además del Julio Fowler cantautor, yo sé de otro mucho más crítico, buscador del conocimiento, polémico, apasionado lector y escritor de diferentes temas de interés social y cultural. ¿Cómo ve éste al primero, que se expresa más con música que con palabras?

 

R: Bueno,…quiero pensar que todo lo que hago es parte indivisible de mi mismo como creador y no partes distintas o ajenas a esa vocación. Quiero pensar que la música, la poesía y aquellas otras disciplinas que mal o bien intento practicar forman parte de mi geografía intelectual a través de la cuales busco expresarme, comunicarme y realizarme como persona.

 

P: ¿Dónde crees que tendrá más éxito tu disco, en Cuba o en España?

 

R: No tengo idea, es una pregunta que escapa a mi capacidad de pronóstico; prefiero pensar la idea del éxito de una manera menos ambiciosa. Lo que si te puedo afirmar es que este disco ya lo es; es una conquista personal que me ha hecho feliz. Si es capaz de contagiar a más personas de cualquier lugar del planeta…mejor…

 

P: ¿Te gustaría que la gente pudiera bailar y divertirse con tu música o crees que eso la excomulgaría del gremio de los cantautores?

 

R: Mira, en Cuba crecí escuchando, emocionándome y vibrando lo mismo con Benny Moré que con César Portillo, con Pablo Milanés que con Van Van, con Irakere que con Silvio Rodríguez, con Compay Segundo como con Marta Valdés; crecí leyendo a Lezama y a Carpentier como a Nicolás Guillén. Ninguna tradición musical por “culta” o “popular”, “nacional” o “foránea” me ha resultado extraña o ajena y te confieso que he disfrutado tanto bailar hasta la extenuación como reflexionar y comprometerme socialmente. Bailar y pensar no están reñidos a pesar de algunos intentos por escindirlos; ambos se complementan, hacen más plena la música y la vida. Para mí cualquier división en ese sentido es artificial y justo esa falsa dicotomía es la que muchos creadores de mi generación han hecho volar en pedazos.

 

(1) Los otros dos son Pavel Urquiza y Amaury Gutiérrez, a quienes también considero verdaderos y grandes músicos (piénsese en la singular capacidad de ambos para traducir su imaginario sonoro; el primero con la guitarra y el segundo con la voz), que ponen texto a sus ideas musicales y no precisamente poetas que musicalizan sus poemas.

 

Tomado de la revista DMusic. Madrid, diciembre de 2006.

 

William Vivanco: la trova jamás morirá

 

Santa Clara fue sede de la oncena edición del Festival de Trova Longina, que contó con la participación de destacados trovadores de todo el país.

 

Por Susadny González Rodríguez

 

Con la seguridad de quien lo tiene «to’pensa’o», el santiaguero William Vivanco hizo vibrar al público villaclareño que lo acompañó a guitarra limpia en El Mejunje, de Santa Clara. La descarga formó parte de la oncena edición del Festival de Trova Longina, celebrada del 4 al 9 de enero, con la participación de reconocidos trovadores nacionales y del patio.

 

El autor de Cimarrón y Barrio Barroco, demostró la acendrada cubanía de sus canciones y la sensualidad de los ritmos que mezcla.

 

Mientras afinaba la guitarra, entre notas musicales, me complació con el diálogo.

 

«Este festival es un encuentro cariñoso entre los trovadores, y fue uno de los primeros donde participé. La trova en Villa Clara es muy fuerte. Siempre están al acecho de lo más contemporáneo y eso es un lujo. La tradición que existe allá me da confianza porque son capaces de asimilar las canciones de un cantautor.

 

«Mi influencia más cercana la recibí de Alejandro Bernabeu, un trovador de mi tierra natal. Cuando lo vi con el bongó, la guitarra y aquellos pelos dije: eso es lo que quiero hacer algún día.

 

«También le debo mucho a Postrova. Teníamos las mismas inquietudes. Las letras de Eduardo Sosa, quien entonces era el director, me cautivaron. Aunque ya Postrova no existe, seguimos siendo muy buenos amigos. Se puede decir que ese fue mi inicio en la trova.

 

—El contenido de sus canciones reflejan una profunda cubanía. ¿Ha influido eso en la preferencia del público por su música?

 

—Soy santiaguero, de Trocha y carretera del Morro, por donde pasan todas las congas. Ese ritmo caribeño me corre por la sangre. Pero pienso que esa preferencia sea también por la letra. Trato de buscar un equilibrio.

 

—¿Y los sonidos que crea con su voz?

 

—Juego un tanto con los ritmos, me gusta esa sonoridad, la gente lo agradece y me acerca un tanto a la percusión que me encanta.

 

—¿Aún se empeña en afirmar que todo lo que escribe sale de las personas que lo rodean?

 

—Todo me llega de ellos. Alguien pasa por mi lado, me roza... eso ya es un motivo para cantarle.

 

—¿Es por eso que le gusta interactuar con el público?

 

—Me encanta el público, sobre todo ese ser superior que es la mujer. Ellas siempre me inspiran.

 

—Una vez dijo que no le interesaba que pudiesen recordarlo. ¿Sigue pensando igual?

 

—En realidad no suelo dedicar mucho tiempo a esos detalles; prefiero que escuchen mis canciones, que sean ellas las que trasciendan.

 

—¿Todavía la música es «su más espléndida manera de divertirse»?

 

—Sí, siento la necesidad de descubrirla, estudiarla. Cuando llevo tiempo sin escuchar algo fresco, me parece que le falta algo a mi vida.

 

—Algunas personas creen que es atrevido y emprendedor...

 

—Respiro profundo y me hago el atrevido, pero en realidad soy bastante tímido. Cada vez que subo al escenario lo siento como un nuevo reto, y lo asumo como si fuera la primera vez que toco.

 

—¿Piensa que existe una trova de nuevo tipo?

 

—La trova es muy amorfa, se guía por los caminos de la música. Tiene la capacidad de hacerse como uno quiera. Dicen que se está muriendo, no lo creo. Jamás morirá. La sensibilidad humana siempre va a necesitar de una guitarra y una canción a medianoche.

 

Tomado de Juventud Rebelde (versión digital), 16.01.2006,

www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-01-16/william-vivanco-la-trova-jamas-morira/

 

Gira por toda Cuba de Maracas y su grupo Otra Visión

 

El destacado músico, compositor, arreglista y productor Orlando Valle (Maracas) conversó en exclusiva con Juventud Rebelde

 

Por José Luis Estrada Betancourt

 

Mi hipótesis estaba errada. Pensaba que su precoz inclinación por la música, o su intranquilidad repiqueteando sobre cuanto objeto se atravesaba en su camino, habían conducido a que los suyos le pusieran por mote Maraca; o que todos presentían que seguiría el camino de sus hermanos mayores y como a fin de cuentas la güira seca con peonías también forma parte de ese mundo... Pero me equivoqué. Es otra la historia del apodo del súper flautista, arreglista, compositor y productor musical Orlando Valle, aunque quizá el hecho de que desde temprana edad lo llamaran así fuera una premonición de que su nombre «sonaría» por los cuatro costados.

 

«Cuando era un muchachito (de eso no ha transcurrido mucho tiempo), estaba muy delgado y con la cabeza llena de pelos. No había nada más parecido a una maraca que yo... Y empezaron a llamarme de ese modo, y se me fue quedando, lo cual sirvió para que en la escuela, donde todo el mundo era igual, me identificaran enseguida», cuenta entre risas este joven y virtuoso instrumentista, unas horas antes de emprender su gira por todo el país, acompañado por su grupo Otra Visión, con el que ha conquistado innumerables reconocimientos desde que dejara registrado su primer fonograma Pasaporte, en 1994, que se convirtió en el Disco del Año, o lo que era igual, Gran Premio EGREM. En lo adelante, sería imparable: Mejor Álbum Latin-Jazz en ese propio certamen por Fórmula Uno; dos años consecutivos como Mejor Álbum del Año en el Latin Beat Magazine Top-Ten Album of the year por Havana Calling y por Sonando, que a su vez resultó Premio Cubadisco en la categoría de fusión, suerte que también le sonrió a Tremenda Rumba, nominado al Grammy norteamericano en el 2003 y que fuera Mejor Venta en el Billboard Top 20 Latin Album... Y pensar que lo de la flauta fue una «carambola».

 

«Tenía como nueve o diez años cuando me dio por cantar. Una tía me escuchó y comentó “parece que el niño es de buen oído”. Mi hermano Osvaldo, quien ya tocaba clarinete y saxofón, al igual que Pedro, que son los mayores, pasó casualmente por el conservatorio Manuel Saumell, donde vio que habían abierto una convocatoria para estudiar música. Rápidamente vino a la casa y me preguntó qué instrumento quería tocar. Después de dos o tres días de indecisión le dije que guitarra, pero había como 60 aspirantes. Yo odiaba la batería, la trompeta tampoco me gustaba, para el piano tenía que empezar con siete años... El saxofón alto me atraía, pero ¿otro más en la familia? Así que me propusieron que me fuera por la flauta, y acepté sin saber a derechas a qué me estaba enfrentando.

 

«Al principio estaba un poco rebelde, pero después me empezó a atrapar. Años después, cuando tomé un saxo en mis manos para “quitármela” de encima, comprendí que era imposible borrar el camino recorrido con ella. Era como una prolongación de mi cuerpo, se había convertido en parte esencial de mi vida. Había descubierto que con la flauta me podía comunicar como si fuera una voz o un instrumento de percusión, un piano o una orquesta. Mira la cantidad de cosas que se podían lograr con una simple flauta».

 

—Después de formar parte de diferentes agrupaciones fundaste Otra Visión. ¿Cuál otra visión de la música cubana querías mostrar?

 

—Bueno, en algunos aspectos es la misma que presento hoy. El grupo surgió hace 11 años en momentos en que estaba en auge la timba o, mejor dicho, de la saturación de la timba. Y nosotros, que habíamos estudiado, que además habíamos tenido la posibilidad de tocar con Irakere, con Emiliano Salvador, no queríamos solo eso, sino también el jazz cubano, la música instrumental, la tradicional, el son, el danzón, retomar géneros como el changüí, el sucu sucu... Las ideas musicales que poblaban mi cabeza no eran exactamente las que estaban de moda. Y yo quería enfocar la música cubana contemporánea de otra manera, partiendo de nuestras raíces, tratando de rescatar y de mantener las tradiciones. Porque a ver, ¿por qué somos respetados en el mundo entero? Por lo que han hecho los grandes. No puedes partir ignorando a Benny Moré, a Matamoros... Tienes que estudiar lo que nos legaron, tocar con Frank Emilio, Tata Güines, Celeste Mendoza, Richard Egües, Changuito, Pío Leyva, Emilio del Monte... Aprender de ellos.

 

«Toda esta visión que te contaba era jazzística. Inicialmente éramos ocho haciendo latin jazz o jazz cubano, que no se nutren exactamente de lo mismo. Pero en nuestros conciertos la gente bailaba, escuchaba los coros, y hubo que evolucionar hasta sumar dos magníficos cantantes. Con el jazz hemos actuado en cuantos festivales existen, y en lo bailable hemos compartido el escenario con José Alberto El Canario, Johnny Pacheco, Tito Puentes... Incluso, el disco Tremenda Rumba fue visto por los especialistas y críticos como una innovación para la salsa, cuando esta empezó a estancarse, y todo se repetía».

 

—Pero, ¿qué es lo que más le interesa a Maraca?

 

—En verdad, no solo hacemos eso. También interpretamos música tradicional: sones montunos, guajiras, danzones... El mismo tema “Descarga total” tan moderno posee una base tradicional. En fin, que lo más importante es la música cubana. Ese es el centro. Por supuesto, conozco el jazz y la música clásica, pues la estudié 13 años hasta terminar el Instituto Superior de Arte, pero todo eso lo vuelco en la música cubana. Cuando uno participa en una jam session, por ejemplo, y estás al lado de alguien como el trompetista Wynton Marsalis, el jazzista más reconocido de Estados Unidos, pierdes si no descargas con ese sonido, con ese sabor cubano. Sabes que de lo contrario eres uno más, un músico sin identidad.

 

—Se habla de que inauguraste una nueva línea en la interpretación de la flauta...

 

—Cuando en mis inicios escuchaba un tumbao de piano me decía: eso es muy fácil, sin embargo, en cuanto me senté para comprobarlo, me percaté de lo equivocado que estaba. Es más complejo que una pieza clásica, al igual que tocar con la clave, lo que he ido enriqueciendo gracias a percusionistas de primera línea como Mongo Santamaría, Angá, Tata Güines, Tito Puentes, Changuito. Y todo eso te va cambiando. Ya tu flauta va tomando de la percusión, del piano, del tres, del laúd... Notaba que los grandes flautistas de charanga, como Richard Egües, José Fajardo, Antonio Arcaño, tenían mucho sabor, resultado de la polirritmia que consiguió la mezcla de la música africana con la española, la italiana, la francesa, la americana... Esa magia es impresionante. Sin embargo, no improvisaban sobre las armonías. Por otra parte, los flautistas norteamericanos de jazz no tienen ningún sabor, pero sí swing, tocan una amplitud de armonías, de colores increíbles. Y yo quería tener las dos cosas, por lo tanto había que estudiarlas profundamente.

 

—Mencionas con frecuencia nombres como Irakere (y Chucho, claro está), Bobby, Emiliano. ¿Qué te aportó estar con ellos?

 

—Chucho e Irakere son una institución, una escuela. En este grupo tuve, además, la oportunidad de componer, de hacer arreglos. Emiliano era un músico genial, que murió prematuramente, pero de quien también aprendí mucho, al igual que de Bobby, el cual me mostró cómo desenvolverme en un escenario, porque él no solo es un buen músico, sino un actor, todo un showman. Pero también me aportó trabajar con Mezcla. Todos me entregaron mucho.

 

—Tus discos han sido siempre muy bien acogidos por la crítica. ¿Es que trabajas pensando en los especialistas?

 

—Es más fácil que los especialistas se enamoren de un disco instrumental que de uno bailable, porque si no eres muy cuidadoso con él, te arriesgas a que no lo vean como una obra terminada. A veces, hay que sacrificar cosas, porque no se trata de concebir un concierto. Hay temas que encajan bien en un disco y que nunca los llegas a tocar en vivo, y otros que dejas fuera, «pegan» en el público, pero entorpecen el lenguaje, la imagen. Cuando todos los temas tienen el mismo aire, la misma estructura, al tiempo que los textos y los arreglos son parecidos, no hay contraste, y te aburres. Hay que intentar que la gente llegue al track 11 o al 15, y que no se canse, como si estuviera disfrutando una película, una novela, porque es una obra que tiene un engranaje, una lógica. Pero eso es muy difícil, es más una labor de productor que de músico.

 

«Cuando un disco está bien pensado se vende, aunque este mercado está en crisis debido a la evolución tecnológica. Si tú haces música persiguiendo el éxito es muy probable que nunca lo alcances. Y ese no es mi caso. Lo que hay es que saber combinar lo que has estudiado con lo popular. Yo asumo lo que una vez dijo Silvio Rodríguez: uno nunca sabe cuál será el último disco, por tanto, tienes que echar todo tu potencial en el que haces».

 

—¿Por qué decidiste producir discos que no tienen que ver directamente con tu proyecto?

 

—Una necesidad. Con mis músicos había cosas que no podía hacer, pero que me interesaban. Y uno no siempre se puede dar el lujo de rechazar la posibilidad de preparar un álbum para la caboverdiana Cesárea Évora o para la Orquesta de la Luz. Eso te abre a otras sonoridades, a otras exigencias, a otras ideas, y te ofrece una riqueza inmensa.

 

—Cuando se escriba la historia de la flauta de los últimos tiempos habrá que hablar de ti, sin embargo, tengo la impresión de que no eres un músico popular...

 

—Es sencillo de explicar. En estos 11 años hemos sido una agrupación muy reconocida internacionalmente. No hemos dejado de ser invitados a ninguna de las plazas renombradas del mundo, como el festival Playboy en Los Ángeles o el Hollywood Bowl —el escenario más grande de Estados Unidos—, el Lincoln Center de Nueva York, a Colorado, Montreal, a Europa, África, Martinica, Santa Lucía, Colombia... El pasado año, por ejemplo, emprendimos una gira por 30 ciudades de México en la que hicimos de todo, porque en el D.F. tocamos jazz y en Yucatán solo querían danzones y chachachá. Hay años en que prácticamente no estamos en Cuba.

 

«Y no es que aquí no hayan sonado algunos de nuestros temas. Ahí están “Castígala”, “Descarga total”, “Soy yo” (pieza que da nombre a nuestro más reciente fonograma), pero en la Isla hemos estado, sobre todo, en los festivales de jazz, en los grandes eventos, básicamente, de La Habana, pero en el interior del país muy poco. Precisamente esta gira nacional que comenzó este 17 de enero en Guantánamo y culminará el 10 de marzo en la capital, es una oportunidad real de lanzar el proyecto en vivo a la calle. Hace un tiempo decidimos equilibrar las cosas, porque se está creando una brecha muy grande entre la acogida en el extranjero y la del patio. A la gente le gusta el grupo cuando lo ve por televisión, pero se pregunta dónde está. Ahora hemos montado un repertorio muy bailable y estoy convencido de que nos vamos a comunicar perfectamente».

 

—Si se hace referencia a la flauta, se piensa en ti, en José Luis Cortés «El Tosco», en Niurka González, Germán Velasco, Javier Zalba, pero ¿está asegurado el futuro?

 

—Creo que sí, hay muchos más, pero no me gusta mencionar nombres para no omitir a instrumentistas valiosos. Lo que me llama la atención es que hay más mujeres flautistas que hombres, lo cual, por supuesto, no tiene nada de malo. Esta es una profesión que requiere de muchos sacrificios, porque no se puede tocar la flauta si no la estudias. Tienes que ser muy cuidadoso con cada nota, con cada emisión, tener tu instrumento en forma, cuidarte físicamente para rendir mejor, descansar, investigar eternamente. No se trata de disparar unos flautazos al aire y ya está. Este año cumplo 30 con ella, y quizá debería estar cansado, pero nada de eso. Me siento como si estuviera empezando.

 

—¿Después de tres décadas hay algo que te hayas propuesto y no hayas alcanzado?

 

—Yo no he alcanzado nada, simplemente he tocado flauta y he escrito música, pero me falta mucho por andar. No me quiero limitar para poder hacer la música que se me ocurre. Lo esencial en esta carrera es no abandonar la profesionalidad, la ética, la seriedad que debe tener un artista, estar consciente del rol que juegas en la sociedad y lo que representas para el público. Si te empeñas en superarte cada día y todo lo anterior lo tienes asumido, entonces, no habrá ningún obstáculo.

 

Tomado de Juventud Rebelde (versión digital), 21.01.2007,

www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-01-21/gira-por-toda-cuba-de-maracas-y-su-grupo-otra-vision/

 

Odisea

 

Entre cielo, sueños y abismo

 

Por Jorge Luis Hoyos

 

En el casi desierto panorama del metal progresivo cubano, una nueva agrupación ha surgido. Desde las páginas de El Punto Ge hablamos con ellos para que conozcas un poco más acerca de sus sueños y abismos.

 

PG: Maykel, tu experiencia en bandas de diferentes estilos fueron pasos previos a lo que es, hoy en día, Odisea. ¿Cuándo empezaste en esto de la música rock y en qué agrupaciones has estado? ¿De los demás integrantes, alguno estuvo involucrado con otra banda antes de Odisea?

 

Odisea: A finales del año 1996 comencé mis primeros estudios de guitarra acústica junto a un profesor de música flamenco, ex integrante de una banda cristiana de heavy-thrash, llamada Nazareth, además de estar en un coro de iglesia alrededor de 5 años. Luego, al apartarme del coro empecé a ejercer mis conocimientos en distintos proyectos que no cumplieron su objetivo como grupo. A los 16 años entré en la agrupación Viento Solar bajo la dirección de Iván Fariñas de Armas, como bajista. En el año 2001 me retiré de la banda para seguir mi carrera, no como bajista sino como guitarrista, debido a que en poco tiempo inicié una banda llamada Shaman.K, donde cantaba y tocaba la guitarra además de ser el director; dicha agrupación grabó un demo y se desintegró por inexperiencia. A los 18 años decidí llevar a cabo otros proyectos pero tampoco tuvieron ningún éxito; ello hizo que me retirara y me dedicara a estudiar por un tiempo hasta el año 2004, cuando grabé un demo junto al grupo Claro Oscuro, titulado Contrastes, bajo la autoría de Karel Medina y la dirección de Duabel César. Aquello me hizo dar un impulso para iniciar Odisea el 15 de septiembre del 2004, grupo del cual soy director, arreglista, guitarrista y compositor, además de compartir las letras con Alien Eduardo Chouza, que no es integrante pero sí coautor de todos los temas. En junio del 2005 grabamos un demo con Fernando Hernández, ex - director de Hojarasca, titulado Entre cielo, sueños y abismo (instrumental).En septiembre del mismo año encontramos a nuestro primer y único cantante Ismar Rivero Camejo, y se integró junto a Odisea, formada por Camilo Vera Lubián, bajista; Michel Ángel Álvarez Suárez en la batería, y Maykel Belette Dueñas, guitarristas. Es la primera experiencia de Camilo en una banda, Michel estuvo anteriormente en tres agrupaciones de pop rock y una de música latina; Ismar participó en el coro de la Casa de la Cultura de 10 de octubre, con el que grabó una canción con la disquera EGREM y fue parte de un grupo de covers, que tocó en varias escuelas.

 

PG: Asumiste el riesgo de formar un grupo orientado al metal de corte progresivo… ¿Ha sido muy difícil encontrar los músicos adecuados para armar tu banda? ¿Encontrar al cantante ideal para este estilo ha sido lo más complicado?

 

O: Yo pienso que no es tan complicado como la dicha o la suerte de encontrar magníficos y excelentes músicos, que se han mantenido a mi lado luchando hasta el momento. En cuanto a nuestro vocalista, sí fue difícil dar con él porque el estilo exige calidad vocal, buena tesitura, técnica de canto y dicción, además de proyección escénica. Ismar cumple todos esos requisitos que son difíciles de lograr, pero no imposible.

 

PG: Viendo lo que te propones hacer con Odisea se nota que hay un serio trabajo de guitarra, pero… ¿no quisieras incluir en un futuro otro guitarrista o un teclado para enriquecer y darle otros matices a la música que compones y ejecutas?

 

O: En nuestra banda el formato original siempre fue de cinco integrantes, pero hemos tratado de buscar por todos los medios un pianista, no importa que sea graduado sino que sea bueno en la ejecución y tenga su instrumento. Yo una vez más hago la petición a todo el que esté interesado. Nos pueden localizar en los siguientes teléfonos: 832-6911, extensión 114 (trabajo de Maykel) y 862-1286; también 40-9777, preguntar por Ismar (el cantante).

 

PG: Aunque la mayoría del público que escucha por vez primera a Odisea acepta vuestro lado, digamos más orquestal y progresivo, ¿no temes que la otra sección de la audiencia más centrada en los sonidos heavy metaleros se sienta decepcionada o no entienda de qué va la propuesta del grupo?

 

O: Desde un primer momento sabíamos que, por desgracia, no tenemos una cultura para nuestro estilo. En nuestro público existe siempre un gran desacuerdo en cuanto a sus gustos musicales, por lo que realmente exigen más de lo que un grupo cubano puede dar en nuestros escenarios. Por lo demás, hemos tenido muy buenas opiniones de críticos que sí conocen este estilo; aunque otros, que no son la mayoría, desearían que hiciéramos un metal mucho más radical. ¡Se cansarán de esperar ese cambio en Odisea!

 

PG: Después de grabar un promo CD que los ha dado a conocer a través de la radio, se encuentran ahora inmersos en la grabación de un disco auto producido que contendrá nueve cortes. ¿Con este álbum tratarán de demostrar que no son una banda predecible dentro del panorama de la música rock en Cuba?

 

O: Esta segunda grabación que presentaremos llevará nueve temas como tú bien dijiste, titulada Némesis, bajo el apoyo de Manolo Sabín, una personalidad dentro de la historia del rock y del movimiento de la nueva trova en Cuba. Él es quien nos está grabando el disco. Esta segunda producción trae temas muy diferentes a lo que se escucha en nuestros escenarios. En el CD se podrá apreciar desde un tema bien progresivo hasta uno al estilo Van Halen.

 

PG: Todos los temas del grupo son cantados en español, por lo que asumo que seguirán defendiendo el uso de nuestro idioma en sus producciones futuras. ¿No les interesa componer en inglés, tal como lo hace la mayoría de nuestras bandas de metal?

 

O: Sí, en un futuro nos gustaría, ¿por qué no? Pero pienso que no es imprescindible componer en inglés para tocar rock n roll.

 

PG: ¿Intentarán unir la cara metálica y agresiva con la más trabajada y progresiva de Odisea en esta nueva grabación?

 

O: Por supuesto que tenemos temas fuertes más densos; pero al mismo tiempo dinámicos, con un sentido de acuerdo al mensaje que llevan nuestros textos; o sea, hay una variación en nuestra música que rompe con toda monotonía musical. Son sonidos melódicos, dando fortaleza en armonía, y creando toda una serie de atmósferas con efectos muy psicodélicos.

 

PG: Ustedes son un grupo muy joven en nuestra escena, con apenas dos años de fundados. ¿Cómo llevan el asunto de los conciertos hasta ahora? ¿Le es muy difícil a una banda de sus características encontrar un espacio para tocar en conciertos y festivales?

 

O: Realmente nos ha resultado muy difícil presentarnos. Nuestro estilo, como el de Ánima Mundi, es muy mal comprendido; además, te cierran mucho, empezando por las bandas que tienen su propio espacio en los mismos festivales de rock. Prefieren a un grupo de metal agresivo que a una banda de otro estilo. Por otra parte, el falso apoyo de la AHS, que se jactan de decir que apoyan al rock cubano y eso es falso o, por lo menos, sólo apoyan a quienes les interesan por conveniencia. La falta de apoyo en los medios de difusión, que aún viven el prejuicio del rock n roll; también en las mismas Casas de Cultura te cierran las puertas por no tocar música popular bailable, ellos dicen que el rock es «diversionismo ideológico», aunque todos sabemos que eso no es cierto. A pesar de todas las dificultades quiero agradecerle a Juanito Camacho por su ayuda desinteresada, ya que gracias a él, Odisea y muchas bandas de este país se conocen radialmente. A Aramís, de Tenaz, por invitarnos a su peña, y a Joaquín Borges-Triana por hacer que nuestra música se conozca en las páginas del periódico Juventud Rebelde.

 

PG: ¿Les gustaría realizar algún día un gran concierto especial, con orquesta incluida, en un teatro o algo así?

 

O: Por supuesto que nos gustaría; ojalá ese sueño se hiciera realidad en un teatro como el Karl Marx, con bandas como Ánima Mundi, a la cual tenemos un gran respeto y admiración como talentosos músicos que son. También con Tenaz, que son buenos amigos de Odisea, y no podía faltar Zeus, por ser la banda de metal más vieja del rock cubano.

 

PG: ¿Qué piensas le depare el futuro a una banda como Odisea, en una escena con características tan especiales como la nuestra?

 

O: Nosotros pensamos que lo más importante es trabajar y aprovechar el presente en base al futuro; lo mejor que le puede suceder a un grupo de rock es lograr todas sus metas y para eso luchamos. No queremos quedarnos como otras bandas; sino seguir tocando en todos los conciertos que se nos presenten y grabar un disco con todo nuestro trabajo musical. Lo importante no es lo que está hecho sino lo que está por hacerse.

 

Agradecimientos: A Jorge Luis Hoyos y al colectivo de la revista El Punto Ge por entrevistarnos. A Hansel por joderlo hasta las 11 de la noche pasándonos la entrevista en su máquina; una vez más, muchísimas gracias.

 

Tomado de El Punto Ge (fanzine y webzine cubano de rock),

http://club.telepolis.com/elpuntoge/odisea.htm

 


 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

2007 DE ANIVERSARIOS

 

Por Leonardo Gell Fernández-Cueto

 

No pocas veces me salta la interrogante acerca de la escasa interpretación, en nuestras salas de concierto, de obras imprescindibles en el amplísimo repertorio que durante siglos han legado los principales compositores de todo los tiempos.

 

Los llamados aniversarios “redondos” o “cerrados” de grandes autores han constituido uno de los mayores incentivos para artistas del mundo entero a acercarse de manera directa y profunda a sus obras; aludan estas conmemoraciones al nacimiento o a la muerte de los mismos.

 

En el recién despedido 2006 se hablaba de varios festejos: 250 del natalicio de Wolfgang Amadeus Mozart, 150 de la muerte de Robert Schumann y los centenarios de Dimitri Shostakovich y el cubano Alejandro García Caturla.

 

Mozart fue, quizás, el más agasajado de todos. No es menos cierto que su catálogo y genialidad merecen nuestro mayor empeño y devoción; pero dejamos a un lado al gran Schumann. No recuerdo haber escuchado sus Tres Piezas Fantásticas Op. 73 para clarinete y piano, la Sonata para violín y piano o su Concierto en La menor Op. 54 para piano y orquesta, por solo mencionar 3 de sus más importantes obras instrumentales.

 

Shostakovich estuvo presente con la ejecución de varias obras en distintos momentos del año, algunas con mejor suerte que otras. Recuerdo la interpretación, sencillamente deslumbrante, de su Sinfonía de Cámara Op. 110 bis en el concierto debut de la Orquesta de Cámara de La Habana bajo la batuta del maestro Iván del Prado. Así también una selección de sus Preludios Op. 34 para violín y piano por el Dúo Promúsica en su “Concierto de Aniversarios”.

 

No pocos consideran que el homenaje a Caturla no estuvo a la altura de sus aportes a la música cubana. Es cierto que comparado con lo que se hizo de Mozart, éste no cubrió el espacio requerido. Pero no faltaron el rescate e interpretación de algunas de sus obras y la grabación de un disco compacto que, protagonizado por el Dúo Promúsica, saldrá próximamente bajo el Sello Colibrí.

 

Este 2007 podría ser año propicio en el afán de revivir una nutrida nómina de compositores a través de sus obras.

 

Comienzo esta apreciada lista con los 250 años de la muerte de Domenico Scarlatti, quien nos dejara sus imprescindibles Sonatas para clavecín. Se cumplen también 180 años de la muerte del genial Ludwig van Beethoven, autor de uno de los más extensos catálogos musicales. Baste mencionar sus 32 Sonatas y los 5 Conciertos para piano, el maravilloso Concierto para violín y orquesta, su Fantasía Coral, así como las insuperables Sinfonías y disímiles Tríos, Cuartetos, entre otras obras de cámara.

 

Franz Schubert llega a este 2007 con el aniversario 210 de su nacimiento. Aunque compuso Sinfonías, Sonatas y Cuartetos de Cuerdas, es el Lied el género al cual realizó sus más altos aportes.

 

El también alemán Felix Mendelssohn cuenta con 160 años de fallecido. A él debemos gran parte del redescubrimiento y promoción de la obra de Johann Sebastián Bach. Mendelssohn compuso obras para todos los instrumentos y combinaciones usuales. Su Trío para violín, cello y piano fue interpretado en nuestro país por última ocasión en manos de Fernando Muñoz, Alina Neira y el maestro Frank Fernández; y su Doble Concierto para violín, piano y orquesta fue ejecutado hace 3 años por el Dúo Promúsica junto a la Orquesta Sinfónica Nacional.

 

Por la misma línea romántica se cumplen, en este 2007, 110 años de la muerte de Johannes Brahms, uno de los paradigmáticos y más comprometidos compositores de todas las épocas. Su vasta obra encuentra en el piano y la orquesta los medios sonoros que le permitieron desbordar su profundo y complejo lenguaje musical.

 

Tenemos además los 100 años del fallecimiento de Edvard Grieg, máximo exponente del nacionalismo musical noruego y autor de su más famosa obra, el Concierto en La menor Op. 16 para piano y orquesta.

 

Edward Elgar arriba al 150 aniversario de su natalicio, cuyo concierto para violoncello y orquesta tuvo, quizás, su primera audición oficial en Cuba el pasado mes de julio a cargo de la surcoreana Seojin Yang como solista y el maestro Guido López-Gavilán al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional.

 

Casi al final de este apreciado grupo de compositores se encuentra Jean Sibelius, cuyo legado nos deja, entre otras obras, siete Sinfonías y varios Poemas Sinfónicos; pero es quizás el Concierto para violín y orquesta una de las más valiosas, hermosas y difíciles partituras de su producción.

 

Latinoamérica festeja los 120 años del nacimiento de Heitor Villa-Lobos, el más grande de los músicos y compositores brasileños de la pasada centuria. Acerca de la dimensión de su obra podríamos decir mucho mas no podemos olvidar el acontecimiento que significó para la cultura nacional la interpretación, en diciembre de 2003, de sus 5 Conciertos para piano y orquesta justamente al cumplirse 50 años del debut del propio Villa-Lobos en La Habana.

 

Además de haber sido estrenadas las obras en Cuba fue la primera audición en el mundo de manera integral. Dichas incidencias fueron recogidas por el Sello Colibrí en dos discos compactos y un DVD que vieron la luz el pasado 2006 y que también constituyen la primera grabación y filmación en vivo realizada de estas partituras. Este magno proyecto se agradece a la ingente labor realizada por el pianista Ulises Hernández quien desde varios años nos viene regalando sus dotes como promotor cultural.

 

Por ser el más importante para nosotros he dejado en el final a Manuel Saumell, precursor y figura emblemática junto a Ignacio Cervantes del nacionalismo musical cubano; quien arriba al 190 aniversario de su nacimiento en este 2007.

 

Muchos son los pianistas que han interpretado en discos y conciertos algunas de sus Contradanzas, solo el maestro Frank Fernández las recogió hace pocos años de manera integral en un fonograma. No sería para nada ocioso proponer a varios instrumentistas repetir esta labor en conciertos.

 

Así nos llega este 2007, lleno de pretextos y motivaciones para los intérpretes. La integral de Sonatas para violín y piano de Beethoven se concretará entre los meses de abril y diciembre, sería éste un buen ejemplo a seguir por aquellos que aún no organizan sus ideas. Al menos, mientras llegan las propuestas a las salas de concierto, recordemos a estos grandes de la música que bien merecen nuestra admiración y alabanza.

 

Recibe Pablo Milanés premio Gran Teatro de La Habana

 

La Habana, 2 ene (PL).- Medios de prensa destacan hoy aquí el premio Gran Teatro de La Habana que recibió el cantautor cubano Pablo Milanés, otorgado anualmente a personalidades o colectivos que han alcanzado una "extraordinaria relevancia".

 

Milanés recibió el galardón de manos de Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba y presidenta del jurado, quien resaltó "los méritos del compositor y su contribución a la cancionística cubana e iberoamericana".

 

El Gran Teatro de La Habana, la más antigua institución teatral en activo, entrega cada año el prestigioso galardón.

 

Entre las personalidades que lo han merecido se encuentran la intérprete española Teresa Berganza, el mimo francés Marcel Marceau y el bailarín cubano Carlos Acosta.

 

Lección de la Familia López-Gavilán Junco

 

Por Carmen Oria

 

La Habana, 8 ene (AIN).- Perfección en la ejecución de cada frase congruente con el estilo de los autores, y un sonido pulcro como el que se logra en los cuartos de grabación fue la impronta del concierto ofrecido por la Familia López-Gavilán Junco como regalo de bienvenida del año 2007.

 

Apenas sin espacio para los concurrentes a la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en el centro histórico de la capital cubana, no pudo ser mejor el obsequio del director de orquesta y compositor Guido López-Gavilán, la pianista y pedagoga Teresita Junco, y de sus hijos Ilmar (violinista) y Aldo (pianista y compositor).

 

Contribuyeron además a la magia del talento, la creatividad y la maestría la Orquesta de Cámara "Música Eterna" y los invitados especiales Daiana García Siverio (vocalista) y el griego Vaguelis Stefanopoulos (guitarrista).

 

De amplio diapasón expresivo el programa incluyó obras de Astor Piazzolla (Fuga y Misterio, en versión para cuerdas de José Bragato), y a cargo de Guido, los arreglos para Orquesta de cuerdas de Chacona en Re menor (Johann Sebastián Bach), Suite "Porgy and Bess" (George Gershwin), Movimiento Perpetuo (Niccolò Paganini) y Aires Gitanos (Pablo de Sarasate).

 

A través del contrapunteo melódico del violín y el piano en las piezas de Guido "Un Recuerdo" y "En Mi menor, mi menor Conga", interpretadas por Ilmar y Teresita, brotaron ritmos autóctonos que levantó al público de sus asientos.

 

Las conocidas creaciones de Aldito, “Paisaje con Luna” y “Maracuyá” también arrancaron fuertes aplausos al auditorio.

 

¡Qué maravillosa familia! Muchas ovaciones tributadas por la magnífica lección de estos excelentes músicos, académicos, personas, padres, hijos, cubanos. ¡Bendita sea la pericia de Guido y Teresita con la cual se ha alimentado y forjado a cientos de jóvenes en el sistema de Escuelas de Arte en la mayor de las Antillas y más allá de sus fronteras!

 

CONVOCATORIA

 

IV COLOQUIO DANZÓN HABANA 2007

 

Dedicado al Estado de Guadalajara, México

 

Centro Hispanoamericano de Cultura (Malecón no. 17 entre Prado y Capdevila)

 

Del 21 al 23 de marzo de 2007

 

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba convoca en el marco del IV Festival Danzón Habana al Coloquio “El danzón en el estado de Guadalajara: su historia y contemporaneidad” que se celebrará entre el 21 y el 23 de marzo de 2007 y en el que podrán participar musicólogos, investigadores, periodistas, escritores, músicos, bailadores, productores de discos, empresarios de la música, editores, coleccionistas, integrantes del movimiento comunitario de amigos del danzón, estudiantes y otros especialistas e interesados en el tema.

 

Su intenso programa teórico incluye lectura de ponencias, conferencias, paneles de debate, presentaciones especiales, presentaciones de libros y revistas, proyecciones de documentales y recitales de música.

 

TEMÁTICAS CENTRALES:-

 

- El danzón como género músico-bailable en el Estado de Guadalajara: esbozo histórico y realidad contemporánea.

 

- Danzón e identidad cultural en Cuba y México

 

OTRAS TEMÁTICAS:-

 

- Los géneros músico-danzarios en los países latinoamericanos y caribeños

 

- Las sociedades, salones y casas de baile en el florecimiento del danzón en Cuba y México

 

- Procesos trascendentes “ocultos” o poco conocidos en la conexión de diversas músicas de salones y el quehacer popular de nivel profundo (en el área urbana, sub-urbana y rural)

 

- Importancia crucial del “dancismo” (Orozco 1980/1990), como reservorio de estilos y proyecciones en el marco de todo tipo de danzas salonescas a lo largo del XIX, su importante y poco conocida conexión intercultural (ámbitos caribeño-cubano-europeo-estadounidense) y su trascendencia hasta tiempos actuales.

 

- Presencia/ tratamiento del danzón y trazas del “dancismo” (como proceso) en la obra de compositores cultos y populares (en tomas directas o en rasgos estilizados e interiorizados indirectamente en la práctica sociomusical de cultores y compositores)

 

- La difusión y proyección abierta del danzón y los rasgos del “dancismo”

 

- El danzón y trazas del “dancismo” en otras manifestaciones del arte y la literatura

 

-Tratamiento de la mujer en el danzón y en los procesos del “dancismo”. Su presencia como creadora, intérprete, bailadora y receptora activa y aportativa

 

TALLERES:-

 

- Los diferentes estilos de bailar el danzón y de asumir el “dancismo” en el mundo contemporáneo latinoamericano (incluida la medular y poco estudiada conexión entre bailes salonescos históricos, el casino, la salsa y otros géneros).

 

- Estudios organológicos aplicados a instrumentos musicales utilizados en las orquestas tipo charanga, sus variantes y flexibilidad de formatos

 

- La percusión y la rítmica cubanas en los diversos géneros músico-danzarios

 

- El danzón y el “dancismo” en la creación musical contemporánea

 

NORMAS TÉCNICAS PARA LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS Y RESÚMENES:-

 

1- PONENCIA: Título, resumen de un máximo de 250 palabras, versión en 9 cuartillas como máximo, mecanografiado a dos espacios equivalente a 2 500 palabras. El tiempo de exposición de las ponencias no excederá los 20 minutos.

 

2- CONFERENCIA: Título, resumen de un máximo de 100 palabras, versión escrita de su presentación. El tiempo de exposición de la conferencia no excederá de los 50 minutos.

 

3- PANELES DE DEBATE: Tema, título, objetivos. El tiempo del debate no excederá los 50 minutos.

 

4- PROYECCIÓN DE DOCUMENTALES Y RECITALES DE MÚSICA: Nombre del espectáculo / documental, nombre de los artistas participantes. No excederá los 50 minutos.

 

5- PRESENTACIONES ESPECIALES: Espacio abierto (hasta hora y media) para cualquier tipo de exposición especial crítico-analítica con medios y acción interactiva de especialistas y/o de público

 

En todas las modalidades de acción musicológica o propiamente de presentación artístico-musical, debe consignarse resumen de ficha profesional con los datos completos y localización del autor, ciudad y país y las necesidades de equipamiento técnico para ilustrar dicha exposición o presentación.

 

CUOTAS DE INSCRIPCIÓN:-

 

Participantes: Extranjeros $40.00CUC Nacionales $40.00MN

 

Acompañantes: Extranjeros $20.00CUC Nacionales $20.00MN

 

Estudiantes: Extranjeros $10.00CUC Nacionales $10.00MN

 

Estas cuotas de inscripción incluyen:

 

Participante: Credencial, documentación del evento, certificado de participante, acceso a todas las sesiones del Coloquio y entrada libre a todos los teatros sedes del Festival.

 

Acompañante: Credencial, acceso a todas las sesiones del Coloquio y entrada libre a todos los teatros sedes del Festival.

 

Estudiante: Credencial, documentación del evento, acceso a todas las sesiones del Coloquio y entrada libre a todos los teatros sedes del Festival.

 

Los interesados en participar (ponentes o en cualquier otra modalidad) deberán hacer llegar la solicitud con su proposición y breve fundamento de aproximadamente 10 a 12 líneas hasta el 21 de febrero de 2007

 

Dichas solicitudes (de los ponentes o potenciales participantes en cada modalidad) deberán enviarse a Lily Comas, Dirección de Promoción y Eventos de la UNEAC

 

 e-mail:

loyola@uneac.co.cu

;loyola@cubarte.cult.cu

promeven@uneac.co.cu

 

GENERALES:-

 

El Comité Organizador, evaluará y seleccionará finalmente las solicitudes, lo que unido a un conjunto general de actividades concebidas por los organizadores, conformará la programación del evento

 

Lic. Alicia Valdés Cantero

 

Musicóloga

 

Presidenta Coloquio Internacional Danzón Habana

 

e.mail: alicita55@cubarte.cult.cu

 

Mano a mano entre sangre

 

Por Viridiana López | Heriberto Cortés

 

Por primera vez, el flautista Jorge Rivero Álvarez realizará un concierto al lado de su hermano pianista Franco Rivero Bueno, con el que abrirán el año de conciertos de la Casa Natal de Morelos, dentro del programa Viernes Culturales.

 

En entrevista con este medio, ambos músicos hablaron sobre este concierto, sobre su música y trayectoria, así como de la tradición musical que heredaron de su padre, quien dedicó su vida al oboe y a finales del 2006 Franco Rivero Bueno presentó junto con él un concierto, también en la Casa Natal de Morelos, para cerrar el año.

 

-¿Se puede decir que el que ustedes dos sean músicos es una herencia, viene de sangre?

 

«Sin duda eso influye mucho, existen diferentes teorías, nace o se hace, no en todos los casos es igual, hay excepciones donde la familia se dedica a cosas totalmente ajenas al arte, y sin embargo de esa familia puede nacer un gran escritor, un gran pintor o un gran músico.

 

«En nuestro caso no, siempre tuvimos la música cerca, primero por mi padre, en segundo lugar mi abuelo, era director de la Academia Cubana de la Lengua, siempre me mantuve rodeado de libros, de periodistas, de gente que leía, mi mamá por otro lado siempre se encargó de llevarme a círculos de artes plásticas, ella me sensibilizó, me indujo a acercarme a este mundo», relató Franco Rivero.

 

- ¿Cuáles fueron tus influencias, además de tu familia, a quién escuchaste por primera vez que pensaras en ser como él?

 

«Eso es muy interesante, siempre uno de niño tiene un ídolo, la cultura cubana es muy rica, como la mexicana, tenemos influencia de la cultura negra, europea, eso hace que tengas un espectro más amplio para elegir, que en algunos casos lo hace más difícil, pero en mi caso no fue difícil, la primera vez que fui a un concierto de piano, cuando todavía no me había decidido a estudiar el oboe, fue del pianista más grande de los últimos tiempos que es Frank Fernández, y yo me enamoré de esa forma de tocar, de esa forma de dar la vida cuando uno está tocando, de esa sensación tan sensual entre una persona y la música que no se puede tocar, que no se puede sentir, es un éxtasis para mí la relación que yo tengo con la música, y de niño aunque no lo entendía muy bien me llegó siempre de esa forma…».

 

- ¿A dónde va tu mente cuando tocas?

 

«Hay dos cosas importantes, el verdadero artista debe aprender a dominar la técnica, de manera muy sólida, para que de esa forma te permita hacer con la mayor libertad que puedas la música, y la libertad que yo siento con la música es infinita, entonces eso te obliga a dedicarle la mayor parte de la vida al estudio de la técnica, para poder hacer una gran música».

 

- La música siempre ha influido en las cuestiones sociales, hoy en día ¿qué mensaje social puede dar la música?

 

«Te lo puedes plantear de muchas maneras, yo creo que no existiría la vida si no existiera la música, la música es tan necesaria como el aire que respiramos todos los días, el ser humano lleva intrínseca la música, en formas poco convencionales quizá, que a lo mejor no la percibimos concientemente, la naturaleza es música, los sonidos del silencio también son música.

 

«La función social de la música, yo puedo dar mi punto de vista que sería muy personal; cuando vas a dar un concierto, y tienes una sensación de compromiso muy grande cuando tú estás comprometido de lleno con el arte que realizas, te encuentras en el público con personas muy diversas, de diferentes clases sociales, con diferentes niveles culturales, pero yo no creo en eso de que a la gente lo que le guste sea un determinado género de música.

 

«Que para disfrutar un concierto tiene que ser de mariachi, de salsa, de música clásica, yo creo en que cuando un ser humano es capaz de hacer bien un género de música, cualquier género de la música le va a llegar a la gente que lo está escuchando, sea de la clase social que sea, de la cultura que sea, porque por algo se dice que la música es el lenguaje universal».

 

- ¿Cómo será este concierto?

 

«Vamos a intentar abarcar un poco toda la historia de la música, tocando una obra de cada estilo, mi hermano va a tocar una obra suya que entra en la actualidad, y vamos a abarcar desde el barroco con La danza de los espíritus, de Loock, compositor italiano de 1700, muy lindo va a quedar».

 

Este será el primer concierto de los Viernes Culturales de la Casa Natal de Morelos, que se realizará a las 19:00 horas, con entrada libre.

 

 

Tomado de Cambio de Michoacán (versión digital), 11.01.2007,

 

www.cambiodemichoacan.com.mx/vernota.php?id=56290

 

El son cubano cautiva en Alemania

 

Berlín, 10 ene (EFE).- Las leyendas del "son" como el pianista Guillermo "Rubalcaba" González, el guitarrista José "Maracaibo" Castañeda y el octogenario cantante Reynaldo Creagh, conquistan hasta el sábado en el Admiralpalast berlinés, a un público entregado a la esencia cubana con su espectáculo "The bar at Buena Vista".

 

Los miembros del legendario Buena Vista Social Club y de la Vieja Trova Santiaguera han llegado a Berlín, en el marco de una gira que comenzó el pasado mes de noviembre en Holanda y que todavía les llevará a Austria y Suiza.

 

Anoche, en su primera actuación esta temporada en Berlín, demostraron que la edad no es obstáculo para cautivar a un público fiel, con un espectáculo en donde el enjuto Reynaldo Creagh, que la semana que viene cumplirá 88 años, arrancó aplausos y gritos entusiastas con su movimiento de rodillas y caderas final.

 

"Se lo debemos a la madre naturaleza, que nos ha dotado de esta virtud", explicó la estrella más anciana de la noche a EFE.

 

"El son es lo máximo, en definitiva es nuestra vida", apuntó Creagh, uno de los fundadores de la Vieja Trova Santiaguera, que defiende a la primera de las formaciones musicales cubanas.

 

No obstante, es Siomara Valdés, habanera nacida en Santiago, quien con su potente voz y oronda presencia, levanta al público de sus butacas en este impresionante teatro del siglo XIX, que reabrió sus puertas el pasado mes de agosto.

 

La diva de la noche, compañera de Omara Portuondo y Teresa García Caturla en el "Cuarteto Las D'Aida", está habituada a pasar cuatro meses al año fuera de Cuba, aunque "daría lo que fuera por que la gira incluyera España", cuenta.

 

Guillermo "Rubalcaba", el pianista de 84 años que integra una de las dinastías musicales cubanas, toca el piano en el espectáculo "The bar at Buena Vista" y corona con éxito su empresa cuando el público canta "Cantaré, volaré... "

 

Esta revista musical hace un recorrido por la música de los años 50 en Cuba, que gracias al documental de Wim Wenders "Buena Vista Social Club" se exporta ahora al mundo entero, sazonado con buenos bailarines e historias sobre aquel club de Buena Vista, el barrio habanero en el que se reunían al son de ritmos cubanos.

 

Con canciones como "Chan, chan", del desaparecido Compay Segundo, el resultado es un verdadero homenaje a Cuba y a sus figuras musicales de la década de los cincuenta y sesenta.

 

Los bailarines en torno a Eric Turro ofrecen coreografías que invitan a mover la pelvis, en ese escenario que recrea el bar del Club Buena Vista, entre el humo de los puros habanos que fuma el propio Reynaldo Creagh, y el barman Terry Rodríguez, que trabajaba en el club y adereza con anécdotas de la época este canto a la esencia cubana.

 

Cuba: alegría y música

 

En Cuba música es sinónimo de alegría porque a los cubanos les corre por las venas.

 

Por Carlos Rafael Diéguez

 

Abel Acosta, Viceministro de Cultura y Presidente del Instituto de la Música en Cuba, trasmite optimismo, alegría, es un cubano rellollo, una persona que acumula un pensamiento positivo permanente en aras de un ambiente de creación a lo largo y ancho de la Isla.

 

Abelito, como le conocemos los más allegados, anda con una iniciativa tras otra para hacer prevalecer el sonido de la música cubana. En su última visita a la ciudad de Sancti Spíritus logramos hacerle tres preguntas y nos llenó de entusiasmo.

 

Las respuestas de Abel Acosta confirman que Cuba es música y alegría ciento por ciento. Este año 2007 viene con disímiles propuestas que patentizan que nuestra Isla del Caribe es una potencia llena de cadencia, sabor y ritmo para repartir por el planeta. Los cubanos somos alegres hasta la médula y eso se lo debemos, en gran parte, a la música.

 

Periodista: ¿Por dónde va la música en Cuba en el 2007?

 

Abel Acosta: Estamos consolidando los programas de desarrollo en primer lugar, especialmente, la música popular, que tiene en cuenta las particularidades de cada una de las regiones del país para su desarrollo. Potenciar la música folclórica, la música tradicional, la trova en sus distintas vertientes, la trova en Manzanillo, en Santiago, en Sancti Spíritus, la trova habanera.

 

Vamos hacia un incremento de la programación donde la población pueda contar con diversas opciones, donde se ambiente con música viva. Pero ello es responsabilidad del estado y las instituciones. No dejar eso a merced del mercado, sino con toda intención para el desarrollo del esparcimiento y desarrollo cultural del pueblo.

 

P: Impresiona, Viceministro, cómo los jóvenes están haciendo buena música en Cuba…

 

AA: Ese es el fruto, en primer lugar, del talento natural de nuestro país y del tremendo desarrollo que ha tenido la enseñanza artística en estos años. Estamos en la búsqueda de un equilibrio en las distintas regiones del país, están abiertas todas las líneas en todas las provincias de Cuba.

 

Por ejemplo, en esta provincia de Sancti Spíritus se está estudiando violín, chelo, contrabajo, flauta y otros instrumentos, de manera que en unos pocos años nuestro país alcanzará un desarrollo equilibrado en todas las regiones.

 

Cuba contará con 17 orquestas sinfónicas, hay un programa de creación de bandas de concierto, que este año 2007 comienza aquí en la Provincia de Sancti Spíritus, ya hay siete provincias selladas. La idea es crear una Banda de Concierto en los 169 municipios del país. Ya existen 91 y llegaremos a 171 Bandas en toda Cuba.

 

Las bandas se constituyen en una institución importantísima, esencial, para el desarrollo de la música en la comunidad. Es una agrupación profesional que sirve igual para dar un concierto para adulto, para niños, una retreta y acompañar un solista.

 

Abel Acosta, Viceministro de Cultura afirma que la música cubana está presente de una forma destacada en el capítulo cubano en defensa de la humanidad.

 

Durante el año 2006 más de cuatro mil músicos de la Isla participaron en diferentes presentaciones en cerca de ochenta países del mundo. Es un alcance muy grande, este año debe crecer esa cifra en países y cantidad de músicos.

 

El breve intercambio con el alto dirigente de la cultura ratifica lo que ya se sabe: Cuba es una potencia musical ante el mundo, y música es sinónimo de alegría.

 

Tomado de Radio Sancti Spíritus (su página digital), 11.01.2007,

www.radiosanctispiritus.cu/Noticias/Cultura/2007/enero/11/Cuba110107.htm

 

Festival Longina: Nueva melodía

 

Por Yusnel Fleites

 

La XI edición de Longina tuvo la particularidad de convocar, sobre todo, a los que se inician como cantautores —propósito loable que contribuye a la promoción de la nueva hornada—; y propiciar así la necesaria confrontación entre hacedores de diversas tendencias, y un público exigente y conocedor de este tipo de propuesta.

 

Yaíma Orozco es una de ellos. Aunque aún escribe su historia en tierras villaclareñas, ya se notan singularidades en su modo de decir, y ciertas ganancias rítmicas que, sin duda, la acercan a una poética de luces propias.

 

Todavía sin reponerse totalmente de las canturías nocturnas, accedió a brindar sus impresiones sobre el recién finalizado encuentro de la trova joven.

 

«Todos los trovadores de Cuba —nuevos y consagrados— quieren venir al Longina; no solo porque tienes la posibilidad de mostrar lo que estás haciendo, sino porque, además, aprendes. «También aprovechamos y nos pasamos discos de autores foráneos o nuestras grabaciones más recientes; se dan consejos, se escuchan, en fin, compartimos inquietudes comunes.»

 

Asegura Yaíma que los temas de las canciones son el punto de confluencia entre ellos (los más jóvenes), debido a que no existen grandes saltos generacionales, y en alguna medida, se someten cada día a similares vivencias.

 

«No importa si vives aquí o en Guantánamo, hay una sola cotidianidad que nos envuelve a todos. «Las influencias recibidas en los comienzos, los intereses que cada uno tiene desde el punto de vista musical, quizá marque un poco la diferencia, pero nada más.

 

«Hablamos de un género que te da la posibilidad de moverte entre otros géneros, mezclarlos, y en ese sentido, nos parecemos bastante.»

 

Sin embargo, no pocos afirman que en Santa Clara la trova se distingue por un acentuado lirismo, por regodearse en el propio concepto de canción…

 

«Ciertamente, acá se escriben temas que rozan con la poesía que se publica. Pienso que la explicación no está lejos de lo que ocurre a diario en nuestras vidas. Poetas, narradores, artistas de la plástica, trovadores, formamos un círculo inseparable. Y claro, uno no escapa de eso.»

 

Si bien Yaíma Orozco es la única mujer que por estos predios pulsa las cuerdas de una guitarra trovera, en Longina no estuvo sola.

 

«Este año también se presentó Lily Héctor. No sé qué sucede con las mujeres y la trova. Tengo la esperanza de que por ahí ya anden otras, y que pronto las veamos en uno de estos encuentros. «También me llamó la atención otro jovencito, Nelson Valdés, y casi todo el trabajo de La Séptima Cuerda, una especie de cofradía que reúne a varios veinteañeros de la capital.»

 

Cada año, Longina atrae más. Crece. Por una parte, conviene, por la otra... «Creo que va siendo hora de agrandar el festival: más días, más sitios donde presentarnos. Los que se quedan fuera del programa o cantan solo como invitados, al final terminan en un parque toda la madrugada.

 

«La Asociación Hermanos Saíz (AHS) nos apoya bastante; sabemos las dificultades que a veces hay que soltear para organizar este evento, pero una vez que creas un espacio a nivel nacional, y este gana prestigio, corresponde reajustar algunas cosas, dentro de lo posible, claro.»

 

Yaíma Orozco merece una entrevista para ella sola. Fue la promesa.

 

Tomado de periódico Vanguardia (versión digital), 12.01.2007,

http://vanguardia.co.cu/index.php?tpl=design/secciones/lectura/portada.tpl.html&newsid_obj_id=11316

 

Las Tunas: Balcón abierto a todas las orquestas de guitarra

 

Por Pastor Batista Valdés

 

La idea de realizar este año aquí el Primer Festival de Orquestas de Guitarra en Cuba significa un reconocimiento a la calidad con que ha trabajado esta provincia y una motivación para continuar extendiendo y consolidando ese virtuoso género en todo el Archipiélago.

 

Detalles acerca de esa primera cita, prevista para mayo, trascendieron durante el examen anual de la labor realizada por Las Tunas en el sector de la cultura, en sesión presidida por Rubén del Valle, vicetitular del ministerio correspondiente.

 

Así, orquestas como la Sonantas Habaneras (de la capital) y sus similares de Guantánamo, Holguín, Camagüey, Sancti-Spíritus, Cienfuegos y Las Tunas, deben marcar pauta cuando hagan confluir en esta oriental ciudad lo mejor de sus repertorios, en un encuentro que ya músicos y especialistas vaticinan como "suceso cultural para todo el país".

 

Tales expectativas y el merecimiento que encierra esa sede, explican la acogida desde el inicio que tuvo la sugerencia hecha por el maestro Jesús Ortega, tanto entre las autoridades administrativas, políticas y de la cultura en la provincia, como entre los estudiantes, artistas, intelectuales y habitantes del territorio.

 

La Orquesta Isaac Nicola, de Las Tunas, es la segunda creada en la nación (1998)) y, a pesar de que sus 12 integrantes promedian alrededor de 17 años de edad, está entre las mejores del país, sobre la base de un riguroso empeño colectivo, encabezado por su director Ramón Carlos Leyva Pérez, joven profesor del mismo centro donde inició su formación artística: la Escuela Vocacional de Artes El Cucalambé.

 

Con un repertorio cuyo 90 por ciento se inserta en la música cubana (Lecuona, Caturla, Leo Brower...) la mencionada orquesta tunera ha recibido el elogio especializado en festivales internacionales como el de música contemporánea (Camagüey), el de guitarras (Ciudad de la Habana) y en conciertos de alto nivel, como los que han tenido lugar en el Museo de Bellas Artes, de la capital cubana.

 

Pero quizás la más encomiable valoración la ofreció emocionado el maestro Leo Brouwer en la propia Escuela Vocacional de Arte de Las Tunas, cuando tras escuchar la impecable interpretación de varias piezas suyas de gran complejidad, a cargo de la joven orquesta, expresó: "Es lo mejor que he escuchado en mucho tiempo; algo realmente fantástico".

 

Tomado de periódico 26 (versión digital), 12.01.2006,

www.periodico26.cu/culturales/guitarra110107.htm

 

Llega tumbando caña la cubana Xiomara Laugart con su disco de jazz.

 

México, 12 Ene (Notimex).- La cantante cubana Xiomara Laugart llega a la escena musical del jazz tumbando caña, con su más reciente producción discográfica homónima, a través de la cual incursiona por primera vez en este género como solista.

 

Xiomara, quien desde los 18 años se dedica a cantar de manera profesional, manifestó que uno de sus sueños más anhelados como intérprete de jazz, pop y trova es que el compositor mexicano Armando Manzanero le escriba algunos temas.

 

Comentó que a la edad de cinco años interpretaba "El Reloj", tema del mexicano Roberto Cantoral, que le enseñó su padre. "La verdad es que también me gustaría cantar rancheras, pero eso sólo le sale bien a los mexicanos", agregó en tono de broma.

 

La intérprete, quien radica en la ciudad de Nueva York, desde donde mantiene firme su convicción por difundir la música cubana a través de la síncopa, comentó en videoconferencia que esta nueva experiencia musical es un nuevo derrotero para ella.

 

Originaria de Guantánamo, pero criada en la ciudad de La Habana, Xiomara saca la casta en esta nuevo fonograma y le apuesta a su trayectoria artística, así como a su experiencia en los escenarios que de muy joven compartió con grandes figuras.

 

Xiomara dejó en claro a los medios que antes de ser miembro clave del combo "Yerba Buena", tuvo una importante trayectoria, así como influencias cruciales que la marcaron. "Compartí el escenario con Pablo Milanés, Omara Portuondo –ambos cubanos—, y Fito Páez" (argentino).

 

En su más reciente CD titulado Xiomara, que se conforma de diez temas, entre los que sobresalen "Plazos Traicioneros", "No creo" y "Por ti", destacó que a diferencia de sus otras producciones ésta busca un sonido real.

 

La cantante explicó que la intención de grabar este material bajo la batuta de David Chesky, titular de Chesky Records, "es la búsqueda de un sonido natural, sin tantas correcciones técnicas, ni mezclas, el sonido tal cual es, sin intermediarios, esa es mi apuesta".

 

Xiomara es sin lugar a dudas un refrescante cocktail de jazz, funk y música cubana que se amalgama de manera perfecta con la calidad vocal de la intérprete, quien todavía no tiene fecha para venir a México a promocionar este disco.

 

Adelantó que tras su lanzamiento como solista buscará incursionar en el género sinfónico con algunos arreglos de música cubana, de ahí que dijo "estamos en pláticas con